Mi homenaje al Maestro

 MI HOMENAJE AL MAESTRO

  (Tríptico de sonetos)

      TU MIRADA

¿Qué poder hay, Maestro, en tu mirada,
que hasta el fondo las almas escudriña?
Tu mirada de adulto se hace niña,

comprensiva, serena y delicada.


Siempre a todo abierta, interesada
y de afecto hacia el niño, aunque lo riña;

Y el niño más con ella se encariña,
al verla sin reservas entregada.


¡Cuántas veces, Maestro, me miraron
tus ojos con amor y con respeto
y en ellos, en silencio y en secreto,


respuesta mis problemas encontraron!
Y ¡cuántas en mis sombras me llenaron
de luz, de paz y gozo por completo!

 

    TU VOZ

No se pierde tu voz en el vacío,
aunque a veces te rompa la garganta;
es, Maestro, tu voz la que levanta
los ánimos hundidos y sin brío.


No hay suelo para ti que esté baldío;
pues nace con tu voz allí la puerta,
que crece cada día y se agiganta,
porque ella es luz, calor, lluvia y rocío.

Es caricia tu voz, consoladora
del que se halla abatido y angustiado
y es, al tiempo, también motivadora

de quien nada le tiene interesado.
Y es tu voz, al oyendo estoy ahora,
pues los años barrarla no han logrado.

    TU FIGURA

Te adentras hasta el fondo de la mente
y eres luz en lo oscuro y eres fuego,
que enciende pensamientos y que luego
deja viva la llama permanente.

De arroyos y de ríos eres fuente
de un agua, que a la planta es fértil riego
y que queda, a pesar de su trasiego,
siempre límpida, clara y transparente.

Tantas cosas, Maestro, tantas eres,
que en los versos no caben de un soneto;
pues llenar de valores y saberes

nunca fue para el hombre fácil reto.
Por eso, aunque alabanzas tú no quieres,
recibe mi homenaje y mi respeto.

Autor: Julio de la Cueva Pintado
"Cercanía (Dios, hombre,tierra)"

 

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