Hablando con Nessie

HABLANDO CON NESSIE    

Visitando el Lago Ness    
¿Con quién diréis que he hablado?.    
Con el monstruo que allí vive,    
el monstruo de cuello largo.    

Algo noté en sus ojos    
cuando lo estaba mirando    
sobre las aguas tranquilas    
en las que estaba sentado.    

Me parecía que hablaban,    
con fuerza estaban brillando,    
me sentí arrebatada    
y creí estar soñando.    

Móntate sobre mis lomos,    
te llevaré muy despacio,    
me dijo tan suavemente    
que los míos se entornaron.    

Te mostraré dónde vivo,    
verás el fondo del Lago,    
recorreremos sus aguas,    
te enseñaré mi palacio, ...    
me inspiró tal confianza    
que, dispuesta ya a su lado,    
desplegó dos grandes alas    
que parecían caballos.    

Emprendimos nuestro viaje,    
las aguas fuimos surcando    
y entre luces de colores,    
destellos de rayos claros,    
un mar lleno de burbujas,    
música de arpa tocando    
y rocas de oro macizo    
al fondo fuimos llegando.    

Me llaman Nessie, me dijo,    
pero mi nombre es Orlando.    
Ante los hombres soy monstruo    
desde que quedé embrujado.    

Por un amor imposible    
dejé familia y palacio:    
Príncipe de noble estirpe,    
de una dama enamorado;    
cuando creí era mía    
y huiríamos galopando    
escuché un fuerte grito:    
"Te irás al fondo del Lago.    

Volverás cuando esta tierra    
muchos la hayan visitado.    
Por tu dama nada temas.    
Ella te estará esperando.” 
¿Comprendes por qué mis ojos    
insistentes te miraron?    
Es que ayuda necesito.    
Sigo tan enamorado...    

Yo le conté nuestro viaje,    
que nos estaba gustando,    
de Madrid nuestra salida    
pasando por el pueblo Vasco,    
por Bretaña y Normandía    
antes de tomar el barco    
y que ya en esta isla,...    

¡Oh, tal vez sea muy largo!    
"No te preocupes por ello.    
Me encanta escucharte tanto."    

Casas de madera, flores,    
Abadías y Palacios,    
grandes espacios muy verdes,    
murallas pueblos rodeando,    
Catedrales y relojes    
y jardines muy cuidados,    
aunque el recuerdo más bello    
seas tú, Rey de los Lagos.    

Estimando que el mensaje    
bien se me había grabado,    
emprendimos el regreso    
viendo que cisnes muy blancos    
me despedían alegres    
al compás de un vals bailando.    

Finalmente, en nuestro ascenso,    
las promesas recordamos:    
Yo os traería su mensaje,    
él seguiría sentado,    
pero viajaría a España    
con su dama de la mano,    
al terminar el hechizo    
dentro de muy pocos años.    

No en vano le conté,    
con talante ensimismado,    
que España era más bonita    
y debía comprobarlo    
y que serla un placer    
uno a uno presentaros    
porque lo mejor del viaje    
fue este grupo que formamos:   
 Antonio y Andrés, dos Reyes,    
a quienes las gracias damos;    
Su gran generosidad    
a todos ha cautivado.    

Del volante, Antonio es uno,    
pericia y sumo agrado.    
Andrés también del micrófono,    
ciencia y arte dominando,    
y vosotros, mis amigos,    
permitidme este halago,    
porque en estos quince días    
la amistad nos ha sellado.   

Autora: Lucía López Sánchez    
Por los caminos de España y...
 

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