|
En algo hay que quemar la vida |
EN ALGO HAY QUE QUEMAR LA VIDA
A D. Leónides
Una frase tan sencilla
tuvo gran repercusión:
en mi alma no decidida
sembró una alegre ilusión.¿Qué valor tiene la vida
si no se pone corazón
y la tarea se emprende
como ardua obligación?Como el eco, en mi resuena,
con tan profunda emoción
y con tal fuerza, que consigo
unir al esfuerzo tesón.Y ya desde el primer día,
no más que esta decisión
me oigo a mí misma decir,
como si fuese una oración:“Que las brasas del fuego
iluminen tu labor
y el desánimo no llegue
a toda tu actuación".Agradecido por el consejo,
el impulsivo corazón
eleva una plegaria
al poderoso Señor:
¡Que descanse en paz!
como merecido galardón,
quien su vida ha quemado,
enseñando con pasión,
sirviendo de vivo ejemplo
a docentes como yo
y suavizando asperezas
donde encontraba dolor.Mi alma agradecida
repite con admiración:
“GRACIAS, Inspector bueno,
por la preciosa lección”.Autora: Lucía López Sánchez
| Página principal | Revista de USITE | Rincón Literario |