Presentación del IX
Encuentro |
PRESENTACIÓN DEL IX ENCUENTRO DE
INSPECTORES EN CÁCERES
Como Presidenta Nacional de la USITE,
tengo el honor y la satisfacción de presentar este IX Encuentro de Inspectores
en Cáceres.
En Primer lugar, unas palabras de cordial saludo y bienvenida a todos en nombre de cuantos integramos este sindicato y en el mío propio, con la esperanza de que os encontréis a gusto entre nosotros y también de que podáis colmar vuestras expectativas, tanto profesionales como recreativas. Con esta intención ha sido preparado con esmero por nuestros compañeros extremeños en esta espléndida y monumental ciudad de Cáceres.
Quiero también agradeceros a todos vuestra presencia aquí, pues todos contribuís a hacer posible este Encuentro como profesionales no sólo de la Inspección sino en general, del mundo de la Educación a la par que lo vais a enriquecer con vuestras aportaciones.
Agradezco asimismo las colaboraciones del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, a la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, a la Diputación Provincial y al Ayuntamiento de Cáceres, sin olvidar a la Inspección General y a las plantillas de Inspección de Cáceres y Badajoz.
Y paso ya a hacer la presentación del Encuentro:
Este IX Encuentro de Educación se dedica a “Adquisición de Competencias Básicas: ciudadanía y convivencia”.
Si en el último Encuentro, en Albarracín se desarrolló el tema “Las Competencias Básicas: nuevo reto del currículo” en esta ocasión queremos analizar y profundizar en “CIUDADANÍA Y CONVIVENCIA”.
Como decía en el escrito del 12-IX pasado que os envié acompañando al programa, creo que la educación no puede estar dividida en múltiples facetas, pues tiene que ver con la persona y con su integridad, de manera que una persona educada, por el hecho de serlo debería ser capaz de actuar correctamente en todas las facetas de su vida (hijo, alumno, compañero, amigo-hermano, deportista, ciudadano…) y en todos los roles que desempeña a lo largo de la misma, desde la infancia a la ancianidad (3ª edad), pasando por la juventud y la madurez o edad adulta.
Sin embargo, en nuestra múltiple y compleja sociedad encontramos, cada vez más, hechos y realidades que contravienen la idea expuesta sobre lo que deben ser las mujeres y los hombres educados. A diario los medios de comunicación nos informan sobre sucesos inauditos: alborotos, agresiones, asesinatos en la calle, en lugares públicos, en domicilios familiares, en campos de deporte, incluso en los centros escolares y en las aulas. Y sin llegar a estos extremos, pensemos en fenómenos como el botellón, la droga, las pintadas, los ruidos, cortes de calles o carreteras, rotura de coches, puertas, cristales, agresiones físicas, malos tratos, insultos, vejaciones, bullying, acosos…
¿Qué está pasando? ¿Cómo se está educando? ¿Cómo son nuestras normas? ¿Hay preocupación real por la persona, por cada persona en nuestra sociedad? ¿Existe una sociedad nacional, una nación o vamos única y exclusivamente a lograr nuestros objetivos individualistas sin tener en cuenta el bien común y a los demás? ¿Estamos tranquilos, conformes?.
Ante los hechos citados nos alarmamos y sorprendemos de momento, pero poco a poco nos acostumbramos y terminamos viéndolo, como algo que ocurre, como algo normal que aceptamos, siempre y cuando no “nos toque a nosotros”.
La complejidad de nuestra sociedad viene dada por dos fenómenos:
- Expansión contemporánea de la democracia, con la consiguiente ampliación de posibilidades de actuación social y que debería tener siempre repercusión positiva, aunque paradójicamente nos encontramos con:
o Un alejamiento y desinterés de los ciudadanos por la política: vemos en las encuestas una tremenda desinformación general junto al único interés por “tener dinero”.
o Una lamentable y escasa participación activa y regular que decrece a medida que nos fijamos en jóvenes de menor edad .¿No se caracteriza la juventud por el desinterés, los ideales, la valentía…?
El segundo fenómeno que contribuye a la complejidad de nuestra sociedad es:
- La extensión del multiculturalismo en nuestras sociedades, provocado por:
o El aumento de migraciones
o Las mejores posibilidades de contactos remotos como consecuencia de la globalización y del avance de las Nuevas Técnologías de la información y de la comunicación.
En consecuencia:
- Se dibuja un mapa compuesto por el cruce de múltiples identidades y pertenencias, unido a nueva formas de actuación y participación, es decir, una ciudadanía en continuo proceso de revisión y transformación.
- No es circunstancial que el Consejo de Europa recomiende la inclusión de la “educación para la ciudadanía” en el currículo escolar. Es necesario compartir valores comunes, construir una cultura, un espacio común que incluya al mismo tiempo lo plural y lo diverso y nos conduzca hacia una convivencia intercultural por la cohesión social.
En cualquier caso, siempre habrá que salvaguardar la dignidad e integridad de la persona, así como sus derechos inalienables y su libertad.
Pero ¿Qué se entiende por ciudadanía, por ciudadano?
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua española nos dice que:
- La ciudadanía es “la calidad y derecho de ciudadano” y en segunda acepción: “conjunto de los ciudadanos de un pueblo o nación”.
- Ciudadano/a : En primera acepción “natural y vecino de una ciudad”, y en tercera “Habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos, como sujeto de derechos políticos y que interviene, ejercitándolas, en el gobierno del país”
De estas acepciones, se desprenden tres notas o características importantes:
- Vinculación a un territorio: ciudad, Estado y hoy con la globalización…Mundo.
- Sujeto de derechos políticos.
- Que interviene en el gobierno del país, ejercitando dichos derechos.
Evidentemente los conceptos de ciudadano, ciudadanía tienen mucho que ver con la Democracia, término griego, como es lógico, dado que Grecia, las ciudades-estado griegas, fueron su cuna. Sin embargo conservamos las palabras derivadas de la nomenclatura latina, del “civis” y de la civitas romana.
Curiosamente en encuestas practicadas a alumnos en IES de Barcelona (que figuran en el libro “Construcción de una ciudadanía intercultural y responsable”, de Margarita Bartolomé y Flor A. Cabrera, de Ediciones Narcea), puede verse la doble vinculación:
- Al territorio, con su componente medio ambiental y de higiene, cuidado del entorno, ciudad, contaminación.
- A la Comunidad, con su componente relacional de convivencia y aportación mutua: pagar impuestos, respeto a normas, respeto a los demás, dar opiniones, participar, colaborar…
Pero una cosa es la teoría y otra muy distinta la práctica y la realidad. Otro asunto es preguntar si cumplimos con nuestros deberes y ejercitamos nuestros derechos de ciudadanos. Tanto respecto a la vinculación al territorio como en lo que atañe a la Comunidad. ¿Somos ciudadanos activos o pasivos? Y en cuanto a la población inmigrante ¿Somos ciudadanos incluyentes e integradores o excluyentes? Porque la ciudadanía que defendemos ha de ser activa y responsable, crítica e intercultural, para que la convivencia pueda ser pacífica y enriquecedora.
En varias ocasiones, el Papa Benedicto XVI se ha referido a la necesidad de llegar a un acuerdo sobre los “fundamentos de una ética universal” relacionada con otro tema que ya le preocupaba cuando era Cardenal Ratzinger: “la presencia de la ley moral natural en la sociedad contemporánea”. Ello responde a un problema que no es de la iglesia católica sino de la sociedad, en su conjunto: conflictos permanentes entre países y culturas, invocaciones al nombre de Dios para justificar la violencia, ataques a la dignidad de la persona y sus derechos, abusos de poder contra la libertad religiosa; en síntesis, expresiones de la razón de carácter sectario y expresiones de la fe poco razonables.
Estamos de acuerdo con él en la necesidad de buscar pilares sobre los que edificar la convivencia en un mundo global y multicultural, pero hay que buscar esos puntos de encuentro que nos permitan convivir en armonía. Tal vez en su búsqueda sean válidos dos criterios de acción:
- Una clara apuesta por la razón frente a la fuerza (por el discernimiento frente a la imposición).
- Una firme determinación por el diálogo, frente al conflicto.
Hay que tender puentes entre la fe y razón, entre culturas y religiones y este proceso de búsqueda ha de ser colectivo, con especial protagonismo de líderes religiosos, gobernantes e intelectuales.
Habermas, filósofo agnóstico centroeuropeo ha llegado a manifestar que algunos de los valores universalmente reconocidos, los propios de la cultura occidental, han nacido del cristianismo: la justicia, la solidaridad, la libertad, la igualdad, la paz. Esa base común es hoy ampliamente compartida y figura en la Declaración de Derechos de las Naciones Unidas (10-XII-1948) y en nuestra Constitución. Y se trata de ampliar esa base sobre otros aspectos de la naturaleza humana, como : la vida, la familia, la educación…El reto radica en demostrar racionalmente que la ley natural no es una limitación sino una garantía para la libertad; no es una cadena, sino un escudo que protege a los débiles (niños, ancianos, enfermos, marginados) de los atropellos del poder, de los excesos en que pueden incurrir las mayorías ocasionales, de los abusos de los intelectuales que todo lo quieren convertir en experimentos, sin medir consecuencias. Es preciso mostrar la grandeza de la dignidad de la persona y lo que de ello se deriva.
Marcello Pena, expresidente del Senado de la República de Italia, que publicó hace unos años, con el entonces cardenal Ratzinger, el libro “Sin Raíces”, editado en España por, Península, dice refiriéndose a dicho trabajo en común: “yo era y sigo siendo agnóstico y filósofo de la ciencia. Cada uno, desde su punto de vista, reflexionábamos sobre Europa, su afección relativista y su influencia cristiana y en los últimos tiempos islámica. En el diagnóstico, curiosamente coincidíamos.
Tras la publicación llamó la atención que yo hablara de las raíces cristianas de Europa ¿no está un no creyente en contra de todo pensamiento religioso, venga de donde venga? A mi me parece lo contrario: un no creyente no tiene por que rechazar el pensamiento religioso. Y el cristianismo en Europa es un hecho histórico incontestable. Ratzinger ante el Senado italiano recordó “y un árbol sin raíces se seca”. Yo estoy de acuerdo y me he confirmado en estas tesis: considero que las conquistas de una civilización, sean del signo que sean, deben llegar a ser universales, porque son buenas para todos y deben ser defendidas por todos. Y esto es algo positivo que debe ser aceptado y defendido incluso por una persona no creyente. Por tanto, el verdadero Estado laico no excluye la religión”.
“Todos los demócratas deberíamos estar atentos a esos valores de la tradición que dio origen a Europa y a la cultura occidental. Defender los valores propios de la tradición judeo-cristiana es deber de todos porque la democracia necesita fundamentos sólidos, compartidos por todos los ciudadanos. Por eso creo que estas conquistas no son exclusivas para los cristianos. Si ha tenido lugar un feliz hallazgo, ha de ser disfrutado y respetado por todos, también por ateos, agnósticos o creyentes de otras religiones distintas de la cristiana.
Sostengo que Occidente ha ido demasiado lejos con esta renuncia de sus propias raíces judeocristianas. El “todo vale” acaba por ir en contra del hombre, sea cristiano o no. Una conquista que ha durado siglos (la de los valores judeocristianos) debe ser mantenida no porque sea cristiana sino porque es la mejor de las posibles para el ciudadano europeo. Y no hace falta ser creyente para apreciar los valores de una civilización.
En esto también coincido con el cristianismo, en defender la razón, la persona y su libertad.
¿Por qué rechazar este avance común? El ir en contra de esas raíces judeocristianas supone, en el fondo, un suicidio para Europa y para Occidente.
Debemos evitar que todo el árbol se seque y profundizar en esas raíces. Rescatarlas no es un acto creyente sino de mera supervivencia. Y en esto estábamos de acuerdo Ratzinger y yo”.
Nuestra sociedad, multicultural, pero en definitiva constituida por personas, aunque distintas entre sí (diferencias personales y culturales) no puede renunciar a esas raíces judeocristianas que le son propias sin dejar por ello de estar abierta a otras culturas y civilizaciones y poco a poco encontrará su camino e identidad mediante un proceso natural de simbiosis, del que todos saldremos enriquecidos.
En nuestra historia, de España, podemos ver cuantos y cuantos pueblos invadieron nuestro territorio infiltrándose también por nuestras fronteras y como, tras un periodo de adaptación más o menos largo, unos y otros, invadidos e invasores engrosaron su acervo cultural con productos, cultivos, costumbres y fusiones, uniones matrimoniales no sólo en el estado llano sino también en las clases altas y dominantes (recordemos a Gala Placidia, hermana del emperador Honorio, casado con Ataulfo o a la india Malinche y Hernán Cortés).Todos sabemos que España está repleta de restos de otras culturas, de barrios judíos y árabes, de palacios, mezquitas y sinagogas, y no cabe duda de que ha sido un crisol de civilizaciones.
El proceso siempre es el mismo y puede resumirse en una síntesis integradora de la tesis preexistente y la antítesis incorporada (dicho globalmente porque en la confrontación, que no enfrentamiento, siempre hay cosas en común si procedemos, por ambas partes, de manera honesta sincera y abierta y ponemos en el centro a la persona con el mayor respeto, como corresponde a su dignidad.
Los Centros de Enseñanza, con el cúmulo de responsabilidades y cargas que soportan, tienen que competir en las circunstancias actuales con los poderosísimos mass media que con frecuencia se encargan de ridiculizarlos y ponen en tela de juicio su labor, al igual que la de las familias o la de personas o ciudadanos normales cuya conducta sería digna de ser imitada. A la par, también las programaciones de la mayoría de las cadenas de televisión propagan incesantemente comportamientos contrarios a los que debieran desprenderse de la legislación vigente.
Aún así, como profesionales de la enseñanza no podemos dejarnos amedrentar (se oye con frecuencia “me da miedo hacer…” “no me atrevo a…”. El miedo es paralizador y nuestro deber es y seguirá siendo procurar la mejor formación a nuestro alumnado, aprovechando al máximo los recursos a nuestro alcance, para:
1. Hacer del centro educativo y del aula, verdaderos espacios de encuentro entre ciudadanos (niños, adolescentes, jóvenes y adultos), valiéndonos también de los distintos estamentos y roles en la comunidad.
Son importantes:
- La percepción del centro como Unidad, a pesar de la complejidad de elementos.
- El sentimiento de pertenencia al mismo (impulsará a responsabilizarse en Mejoras).
- El conocimiento de los problemas del centro y de su resolución.
- El funcionamiento democrático del centro y la participación en su vida, de acuerdo con las normas, funciones de cada uno y posibilidades, pero siempre con sano espíritu crítico, responsabilidad y respeto, organización y cargos de responsabilidad.
- Documentos del Centro: PGA, Reglamentos, normativa y Proyectos.
Son altamente importantes por su contribución a la formación integral:
- Las tutorías y el profesorado en general que con sus habilidades sociales, conocimiento del alumnado y su aceptación, cariño y variada metodología han de captar el interés del alumnado tanto hacia las áreas o materias a impartir como respecto a todo lo que implica la vida del Centro. Vincular adecuadamente los problemas del centro con problemáticas ajenas a él. Desarrollar soluciones viables interdisciplinares, generando estrategias sinérgicas de intervención socioeducativa. Resolver o minimizar los problemas del día a día. Todo ello atendiendo a la diversidad.
- El Currículo:
§ Desarrollo del pensamiento crítico (análisis de actitudes y valores…). Responsabilidad y respeto.
§ Cultura política (órganos, funciones, representaciones…)
§ Participación activa: práctica de democracia, compromiso consigo mismo y con los demás.
- Evaluación
§ Autoevaluación y autorregulación del propio aprendizaje: contrato, compromiso, responsabilidad.
§ Formadora: más que de control y centrada en el aprendizaje.
§ Comprensiva: teniendo en cuenta la diversidad del alumnado.
§ Que estimule la participación y el consenso (también el grupo analiza, evalúa, considera, decide
§ La comprensión de que la pertenencia a una comunidad no es incompatible con ser también miembro de otras (familia, iglesia, amigos, deportes).
Dos consideraciones más:
La primera es “Formar discerniendo”, partiendo de la diversidad, entre:
- Los valores que tenemos en común con los otros (otros “yo”).
- Distinguir las diferencias para ver las partes asumibles de cada uno (para enriquecimiento y mejora) y lo no asumible (razones) donde cabe, en su caso, mejora y cuando no es posible respeto hacia los demás y por ende hacernos respetar
La segunda: Procurar que la participación e interacción democrática funcione siempre en los dos sentidos par que los escolares y ciudadanos se sientan útiles y puedan seguir siendo responsables y activos o participativos. Los Ciudadanos no pueden ser pasivos, desinteresados o aborregados, integrémoslos mediante un proceso gradual de conocimientos, vivencias y actuaciones; en definitiva, de responsabilidad.
2. Del Centro Escolar a otras comunidades, pueblo, ciudad, C.A., Nación, Mundo, mediante transferencia, comparación (semejanzas, diferencias…), información, relaciones…
Las ponencias, mesas redondas, debates e intervenciones en general ayudarán a profundizar en el tema que nos ocupa, así como a elaborar las oportunas conclusiones que ofreceremos a las autoridades educativas para que se conviertan en vías de actuación
Estoy segura de que con la mejor voluntad por parte de todos y nuestra correspondiente aportación de acuerdo con nuestras responsabilidades y personalidad, sin olvidar la fe y la esperanza en la grandeza y dignidad humana podemos ir construyendo un mundo mejor.
CONCEPCIÓN LOBERA CRIADO
PRESIDENTA DE USITE
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