Conclusiones del V Encuentro de Inspectores de educación. Madrid |
En primer lugar, queremos agradecer al Ministerio de Educación y Ciencia la
invitación hecha a Directores e Inspectores para emitir sus opiniones sobre las
propuestas que el MEC ha elaborado, recogidas en el documento “Una educación
de calidad para todos y entre todos”, con la esperanza de que las aportaciones
de ambos colectivos sean tenidas en cuenta en la redacción final de la norma
legal.
1. La
calidad del sistema educativo supone que hay que conseguir centros eficaces. La
investigación ha identificado los factores más relevantes, pero estos factores
interaccionan entre sí produciendo
múltiples efectos en los distintos centros. Por ello, es importante que cada
institución escolar identifique sus propios factores de eficacia. Los actuales
programas orientados a la mejora de los centros pueden contribuir a este
objetivo.
2. Existe
una eficacia institucional y una eficacia docente, aunque no está claro si es
el centro de calidad el que crea las condiciones necesarias para que los
profesores trabajen eficazmente o es la calidad del equipo de profesores la que
determina la del centro. En todo caso, sí es categórico que la primera
(calidad del centro) potencia los resultados de la segunda (calidad de los
profesores).
3. Existen
diferencias en la Dirección de los centros de Educación Primaria y de Educación
Secundaria, que son debidas más a su trayectoria histórica que a las
exigencias derivadas de su actuación.
4.
Es evidente, al hacer un recorrido histórico, que ha existido una
evolución paralela entre el estilo de escuela y el estilo de dirección. Sin
embargo, en este momento nos encontramos con un modelo cuyo ejercicio no es
atractivo para los posibles candidatos a la dirección, lo que puede repercutir
en la calidad de los centros.
5. Las
Administraciones Educativas deben tener presente en la regulación de la función
directiva que el perfil del Director viene condicionado por cuatro factores:
a)
El modelo que se desprende de la legislación.
b)
El modo de acceso a la Dirección y la formación y experiencia exigidas.
c)
La capacidad del individuo para dirigir.
d)
El contexto escolar en el que va a desarrollar su liderazgo
institucional.
6. La
Dirección de los centros educativos ha de ir hacia la profesionalización
y a una mayor autonomía de liderazgo técnico-profesional
y de gestión, desterrando las tareas burocráticas que en la actualidad
acaparan la mayor parte de su tiempo y que deberían ser asignadas a otros
profesionales.
7. El
modelo de Dirección propuesto en la LOCE ha supuesto un avance respecto al
modelo de la LOGSE en lo que afecta a la profesionalización de la función
directiva. Sin embargo, la nueva Ley, aunque parece buscar un modelo de dirección
profesional, lo que ofrece en realidad es un modelo gremial participativo. Es
muy difícil, en las circunstancias actuales, implantar una dirección
profesional y, más difícil aún, una dirección de liderazgo y competencial
(modelo inglés), en la que el Director, tras una larga y exigente selección se
convierte en un buen líder y un buen gestor, con alto prestigio social; aunque
se hace preciso seguir avanzando por ese camino.
8.
El modelo de Dirección en España difiere sustancialmente de los modelos
existentes en la Unión Europea.
El sistema de selección debe posibilitar
el acceso a los mejores profesionales a la función directiva. Aunque el sistema
establecido en la LOCE da una respuesta más adecuada a las necesidades de las
instituciones educativas, aún deben perfeccionarse aspectos del procedimiento
que se han revelado claramente insuficientes. Estas mejoras deben conducirnos
hacia un modelo educativo en el que la Dirección responda a criterios de
estabilidad y profesionalidad que nos acerquen a los modelos europeos.
9.
La evaluación interna y externa de los centros es una responsabilidad
compartida entre Centros y Administraciones.
10. Cada
Comunidad Autónoma está construyendo su propio marco de evaluación
institucional de centros educativos. Los modelos tradicionales en los que
sobresalía la evaluación externa se están sustituyendo por procesos de
autoevaluación y por modelos de evaluación externa solicitados por los mismos
centros, en el convencimiento de que ambos son imprescindibles para la mejora de
la calidad.
11. La
función evaluadora debe constituir un pilar fundamental de la actuación
directiva de los centros y del ejercicio de la función inspectora sobre el
sistema educativo.
12. Los
Inspectores y Directores son los agentes más importantes en los procesos de
evaluación interna y externa de los centros, sin perjuicio de la participación
de otros agentes que también intervienen en la evaluación de centros.
13. La
concurrencia de la Dirección e Inspección en el impulso de la calidad de la
enseñanza se formaliza en primer lugar, en la función de asesoramiento; en
segundo lugar, en la función informativa y documental; y en tercer lugar, en la
aplicación y supervisión de pruebas externas.
14. Los
modelos de excelencia, los planes de mejora, las cartas de servicios, los sellos
de excelencia, la certificación mediante normas ISO, la aplicación de modelos
de evaluación externa, los planes de desarrollo... requieren la concurrencia de
Directores e Inspectores, complementándose, para su planificación, gestión y
obtención de resultados.
15. Los
principales instrumentos y actuaciones en pro de la calidad de la enseñanza en
los centros son: el Proyecto de Dirección, la Programación General Anual de
centro, la Memoria Anual, las mediciones externas de resultados escolares y los
Planes de Mejora.
16. La
Memoria final de curso constituye la modalidad de autoevaluación más aplicada
y generalizada en España, aunque sea necesario mejorar su contenido y los
procesos de elaboración. Las propuestas de mejora que la Memoria incluye son de
capital importancia porque:
a) Reflejan acuerdos entre diferentes
sectores y órganos del centro.
b) Constituyen puntos de partida para la
elaboración de la PGA.
c) Pueden ser contrastadas y reforzadas
por los estudios de evaluación e informes del Servicio de Inspección
Educativa.
17. Las
Administraciones Educativas, que entienden la evaluación de centros como una
estrategia prioritaria de mejora del Sistema Educativo, deben ser consecuentes
con sus planteamientos. Para ello, deben prestar la atención necesaria a los
informes que los Inspectores y Directores elaboran sobre las experiencias de
evaluación (interna, externa) y deben establecer las prioridades de actuación
en los centros de acuerdo con esos informes.
18. Es
preciso mejorar la formación de inspectores y directores en el ámbito de la
evaluación de las instituciones escolares, así como dotar a los Servicios de
Inspección y a los propios centros de los recursos necesarios para llevar a
cabo eficazmente esta tarea.
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