Oración de la Hermandad |
Oración de la Hermandad
(Es plegaria, profesión de deseos, programa. Es la oración de todos por todos, la Oración de la Hermandad y de hermandad.)
Omnipotente y eterno Dios, que en tu Verbo Divino hecho hombre has querido presentarte ante el mundo como Redentor y Maestro de almas:
Mira a los aquí reunidos, deseosos de corresponder con fecunda vocación apostólica a nuestra función profesional para que así sea perfección personal en cada uno de nosotros y proyección tuya en beneficio de los demás. Asociados, queremos hacer de nuestra labor inspectora un medio de santificación, buscamos un acicate para nuestro rendimiento y perfeccionamiento profesional y modo de glorificarte mejor a través de nuestra dedicación a la Formación y Enseñanza que es a la par servirte y servir a los demás, a nuestra Sociedad.
Conscientes de nuestros deberes, queremos dedicarte cuanto somos y podemos a través de nuestras funciones y actividades, haciendo del deber un modo de religión con toda la fuerza de la fe y convencimiento de la razón. Queremos aunar la ejemplaridad de nuestras vidas con la competencia profesional, para así lograr la mejora y elevación del Profesorado, de las Comunidades escolares y de los alumnos y con ello de las familias y de la sociedad entera.
Concédenos, Señor, para ello:
Una fe firme que jamás titubee, una caridad ardiente que siempre se abra paso, fortaleza que nos dé magnanimidad en nuestras actuaciones, constancia que nunca desfallezca y paciencia inalterable en la labor de cada día para así llenar de vida la letra de nuestras leyes docentes.
Concédenos también que seamos:
Justos sin timidez, amables sin claudicaciones, cumplidores sin rigorismos, exigentes con mansedumbre, llevando siempre en los labios la verdad, en los hechos el amor y en todo la ejemplaridad.
Concédenos, en resumen, el ardor apostólico y emprendedor de San Pablo y la suavidad conquistadora de Santa Teresa, patronos nuestros, de nuestra antigua Hermandad.
Todo por mediación de la Virgen, Madre y Maestra de todos.
¡Haznos Señor como Tú nos quieres, para que hagamos cuanto Tú deseas! Amén.
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