La impregnación del movimiento de la calidad ha de
extenderse a cuantas actuaciones lleve a cabo la Inspección de Educación,
tanto en su intervención como grupo profesional, como
en todo lo que haga referencia a su propia organización y funcionamiento
interno. Nos referimos, pues, seguidamente a la
función promotora de la calidad en tres ámbitos concretos, a saber: el sistema
educativo, los centros educativos y la propia Inspección.
En relación con el sistema
educativo
La Inspección de Educación ha venido constituyendo,
en España y en otros países, el Servicio con
mayor contenido pedagógico de cuantos configuran la Administración educativa.
Sobre la base de esta realidad, parece razonable suponer que su relevancia en
los aspectos técnico-pedagógicos sea notable, todo
ello sin perjuicio de la responsabilidad en las decisiones que sobre el sistema
corresponda a las autoridades y a los responsables políticos.
En coherencia con este papel relevante que a la Inspección
le compete en los aspectos más específicamente educativos, los Inspectores de
Educación - en su papel de facilitadores de la calidad - han de convertirse
en expertos en la misma en el ámbito educativo. Como tales facilitadores,
"ayudarán
al impulso y ejecución de iniciativas de calidad (...), ofrecerán formación y asistencia, y facilitarán apoyo
a los equipos de mejora" (Arcaro,
J.S., 1995: 148).
Tal vez, sin embargo, lo más difícil sea, precisamente,
el reconocimiento y la canalización de la siguiente realidad: "El
conocimiento necesario para mejorar la educación de un determinado ámbito
educativo existe ya en la comunidad educativa. Esto supuesto, la mayor dificultad
radicaría en encontrar un proceso que
ofrezca a los profesionales las herramientas
necesarias para valorar y cambiar los sistemas de trabajo que conduzcan al
mejoramiento de la calidad de la educación" (Arcaro, J.S.. 1995: 149).
La promoción de la calidad del sistema educativo,
en general, y del
funcionamiento del mismo en las distintas entidades de actuación política o
Comunidades Autónomas debe, por tanto, contemplar la intervención activa de
los correspondientes Servicios de Inspección. Y,
por supuesto, también será necesaria la presencia de la Inspección de Educación
en los ámbitos concretos de acción local. Todo ello,
sin perjuicio de la responsabilidad que, ineludiblemente corresponda a las
Autoridades educativas y a otros órganos de la Administración.
En relación con los centros
educativos
La aplicación de sistemas de certificación de calidad
ha dado origen, en algunos casos a la realización de auditorías para la
realización de evaluaciones de determinadas instituciones: la citada
certificación requiere, en todos los casos, la intervención de evaluadores
externos, aunque la evaluación externa puede basarse en la autoevaluación de
los propios implicados. A pesar de la fuerte polémica que se ha suscitado en
torno a la certificación generalizada de instituciones educativas, en el caso
de que se lleven a cabo es obvio que los Inspectores deben intervenir como
expertos evaluadores externos, además de como promotores y asesores de la
autoevaluación.
En todo caso, debe tenerse en cuenta que la principal
objeción a las auditorías para analizar el funcionamiento de los centros
educativos es, precisamente, "su mecanicismo y la concentración en
cuestiones preestablecidas, por lo que se corre el peligro de dejar fuera rasgos
fundamentales del ethos y de las experiencias de enseñanza y aprendizaje que se
dan en tales centros" (Winch, C., 1996: 131).
Parece, en cambio, que una actuación esencial de la
Inspección de Educación, dentro del paradigma de la calidad, es el seguimiento
de los procesos por encima, incluso de la atención a los resultados (Winch, C., 1996: 66). En
apoyo de esta afirmación se señala que "el desarrollo de la calidad falla
en más del noventa por ciento. Pero no son los principios de la calidad los que
fallan; el fallo procede de la ejecución de los procesos (Arcaro, J.S., 1995:
63). En tal sentido, tal vez el principio más importante a tener en cuenta es que
"sólo
deben llevarse a cabo actuaciones que añadan valor al sistema educativo"
(Id. id.: 96).
La función promotora de la calidad que corresponde a la
Inspección de Educación en su obligada relación con los centros educativos
puede presentar como retos a afrontar, además de los anteriormente señalados,
los siguientes (Winch, C., 142):
El apoyo a instituciones
educativas en dificultades
El impulso a investigaciones sobre particulares
aspectos de la educación
El particular asesoramiento
a las autoridades educativas para que apoyen ambos aspectos.
La expansión de la autonomía organizativa y funcional
de los centros educativos, como requisito para el
desarrollo del paradigma de calidad, puede requerir de la Inspección de Educación
un enfoque más horizontal, participativo y
comprometido de su actuación. En tal sentido,
parece conveniente avanzar en ámbitos tales como los siguientes:
- La promoción de marcos colaborativos en los que,
además de la presencia de la propia Inspección (en su caso) se refuerce
la participación de los centros docentes, los profesores, otros implicados y la
propia Administración educativa.
- El impulso y la ayuda a la
autoevaluación institucional, como punto de partida fundamental para la mejora
de la calidad. Ello no será obstáculo a la ayuda externa ni tampoco a que, en
determinados casos, la autoevaluación sea refrendada por la evaluación
externa.
- La facilitación de la elaboración y desarrollo de planes de calidad
en los propios centros educativos, lo que requerirá el impulso para que aflore
la misión institucional y la intervención participativa de todos los
implicados.
En relación con la propia
Inspección de Educación
A partir de este compromiso básico con la mejora
continua hacia la calidad, parece conveniente intensificar determinados aspectos
tales como los siguientes:
- La continua mejora de la competencia profesional, fundamentada en la profundización
en el estudio y en el análisis de la realidad, así como en el
perfeccionamiento en la práctica.
- La formación continua, como requisito
ineludible para la mejora de la competencia.
- La planificación adecuada de su trabajo, a partir de la definición de su misión y de la necesaria atención a
los usuarios del sistema educativo
- El reforzamiento de la profesionalización,
que implicará la atención cuidadosa hacia todo lo que constituye la aportación
más genuina de la Inspección a la educación y su contribución más valiosa a
la sociedad
- La intervención en estudios o investigaciones sobre la problemática educativa y
sobre la propia Inspección de Educación, tanto dentro del ámbito nacional
como a nivel internacional (particularmente, europeo).
En relación con el último aspecto mencionado, parece
oportuno insistir en la conveniencia de reforzar los vínculos de la Inspección
con la Universidad, con cuyo apoyo y colaboración pueden llevarse a cabo
determinados proyectos tales como: realización de tesis doctorales,
establecimiento de seminarios permanentes, formación de equipos de trabajo e
investigaciones específicas, etc. En relación con estas últimas,
frecuentemente suele insistirse sobre la conveniencia de investigaciones de tipo
longitudinal.
De un modo concreto, nuestra Universidad y, más particularmente, la Facultad de
Educación va a poner en marcha de modo inminente el Plan de Estudios reformado
que conducirá a la obtención del Título de Licenciado en Pedagogía: una de
las asignaturas del mismo (aunque con carácter optativo) es, precisamente la de
Supervisión Educativa, cuya responsabilidad académica asumiremos dos
Profesores del Departamento de "Didáctica, Organización Escolar y Didácticas
Especiales", ambos Inspectores de Educación en situación de excedencia.
Desde esta responsabilidad académica, queremos hacer un llamamiento a los
Inspectores en activo para el establecimiento de marcos de colaboración que
potencien el conocimiento y la investigación en esta materia académica, en la
seguridad de que. de este modo, contribuiremos a consolidar la coherencia científica
de la Inspección de Educación y a afianzar su responsabilidad ante la
sociedad.
Jornadas sobre Inspección Educativa. Peníscola
(Castellón). Octubre, 2000