La Inspección de Educación como factor de calidad educativa

    LA INSPECCIÓN DE EDUCACIÓN COMO FACTOR DE CALIDAD EDUCATIVA
Samuel Gento Palacios
sgento@edu.uned.es
 
UNED, Facultad de Educación Madrid  
RESUMEN 
    La impregnación del movimiento de la calidad ha de extenderse a cuantas actuaciones lleve a cabo la Inspección de Educación, tanto en su intervención como grupo profesional, como en todo lo que haga referencia a su propia organización y funcionamiento interno. Nos referimos, pues, seguidamente a la función promotora de la calidad en tres ámbitos concretos, a saber: el sistema educativo, los centros educativos y la propia Inspección.
En relación con el sistema educativo
    La Inspección de Educación ha venido constituyendo, en España y en otros países, el Servicio con mayor contenido pedagógico de cuantos configuran la Administración educativa. Sobre la base de esta realidad, parece razonable suponer que su relevancia en los aspectos técnico-pedagógicos sea notable, todo ello sin perjuicio de la responsabilidad en las decisiones que sobre el sistema corresponda a las autoridades y a los responsables políticos. 
    En coherencia con este papel relevante que a la Inspección le compete en los aspectos más específicamente educativos, los Inspectores de Educación - en su papel de facilitadores de la calidad - han de convertirse en expertos en la misma en el ámbito educativo. Como tales facilitadores, "ayudarán al impulso y ejecución de iniciativas de calidad (...), ofrecerán formación y asistencia, y facilitarán apoyo a los equipos de mejora" (Arcaro, J.S., 1995: 148). 
    Tal vez, sin embargo, lo más difícil sea, precisamente, el reconocimiento y la canalización de la siguiente realidad: "El conocimiento necesario para mejorar la educación de un determinado ámbito educativo existe ya en la comunidad educativa. Esto supuesto, la mayor dificultad radicaría en encontrar un proceso que ofrezca a los profesionales las herramientas necesarias para valorar y cambiar los sistemas de trabajo que conduzcan al mejoramiento de la calidad de la educación" (Arcaro, J.S.. 1995: 149).
    La promoción de la calidad del sistema educativo, en general, y del funcionamiento del mismo en las distintas entidades de actuación política o Comunidades Autónomas debe, por tanto, contemplar la intervención activa de los correspondientes Servicios de Inspección. Y, por supuesto, también será necesaria la presencia de la Inspección de Educación en los ámbitos concretos de acción local. Todo ello, sin perjuicio de la responsabilidad que, ineludiblemente corresponda a las Autoridades educativas y a otros órganos de la Administración.
En relación con los centros educativos
    La aplicación de sistemas de certificación de calidad ha dado origen, en algunos casos a la realización de auditorías para la realización de evaluaciones de determinadas instituciones: la citada certificación requiere, en todos los casos, la intervención de evaluadores externos, aunque la evaluación externa puede basarse en la autoevaluación de los propios implicados. A pesar de la fuerte polémica que se ha suscitado en torno a la certificación generalizada de instituciones educativas, en el caso de que se lleven a cabo es obvio que los Inspectores deben intervenir como expertos evaluadores externos, además de como promotores y asesores de la autoevaluación. 
    En todo caso, debe tenerse en cuenta que la principal objeción a las auditorías para analizar el funcionamiento de los centros educativos es, precisamente, "su mecanicismo y la concentración en cuestiones preestablecidas, por lo que se corre el peligro de dejar fuera rasgos fundamentales del ethos y de las experiencias de enseñanza y aprendizaje que se dan en tales centros" (Winch, C., 1996: 131). 
    Parece, en cambio, que una actuación esencial de la Inspección de Educación, dentro del paradigma de la calidad, es el seguimiento de los procesos por encima, incluso de la atención a los resultados (Winch, C., 1996: 66). En apoyo de esta afirmación se señala que "el desarrollo de la calidad falla en más del noventa por ciento. Pero no son los principios de la calidad los que fallan; el fallo procede de la ejecución de los procesos (Arcaro, J.S., 1995: 63). En tal sentido, tal vez el principio más importante a tener en cuenta es que "sólo deben llevarse a cabo actuaciones que añadan valor al sistema educativo" (Id. id.: 96). 
    La función promotora de la calidad que corresponde a la Inspección de Educación en su obligada relación con los centros educativos puede presentar como retos a afrontar, además de los anteriormente señalados, los siguientes (Winch, C., 142): 
    El apoyo a instituciones educativas en dificultades 
    El impulso a investigaciones sobre particulares aspectos de la educación 
    El particular asesoramiento a las autoridades educativas para que apoyen ambos aspectos. 
    La expansión de la autonomía organizativa y funcional de los centros educativos, como requisito para el desarrollo del paradigma de calidad, puede requerir de la Inspección de Educación un enfoque más horizontal, participativo y comprometido de su actuación. En tal sentido, parece conveniente avanzar en ámbitos tales como los siguientes: 
- La promoción de marcos colaborativos en los que, además de la presencia de la propia Inspección (en su caso) se refuerce la participación de los centros docentes, los profesores, otros implicados y la propia Administración educativa.
- El impulso y la ayuda a la autoevaluación institucional, como punto de partida fundamental para la mejora de la calidad. Ello no será obstáculo a la ayuda externa ni tampoco a que, en determinados casos, la autoevaluación sea refrendada por la evaluación externa. 
- La facilitación de la elaboración y desarrollo de planes de calidad en los propios centros educativos, lo que requerirá el impulso para que aflore la misión institucional y la intervención participativa de todos los implicados. 
En relación con la propia Inspección de Educación
    A partir de este compromiso básico con la mejora continua hacia la calidad, parece conveniente intensificar determinados aspectos tales como los siguientes:
- La continua mejora de la competencia profesional, fundamentada en la profundización en el estudio y en el análisis de la realidad, así como en el perfeccionamiento en la práctica.
- La formación continua, como requisito ineludible para la mejora de la competencia.
- La planificación adecuada de su trabajo, a partir de la definición de su misión y de la necesaria atención a los usuarios del sistema educativo 
- El reforzamiento de la profesionalización, que implicará la atención cuidadosa hacia todo lo que constituye la aportación más genuina de la Inspección a la educación y su contribución más valiosa a la sociedad 
- La intervención en estudios o investigaciones sobre la problemática educativa y sobre la propia Inspección de Educación, tanto dentro del ámbito nacional como a nivel internacional (particularmente, europeo). 
    En relación con el último aspecto mencionado, parece oportuno insistir en la conveniencia de reforzar los vínculos de la Inspección con la Universidad, con cuyo apoyo y colaboración pueden llevarse a cabo determinados proyectos tales como: realización de tesis doctorales, establecimiento de seminarios permanentes, formación de equipos de trabajo e investigaciones específicas, etc. En relación con estas últimas, frecuentemente suele insistirse sobre la conveniencia de investigaciones de tipo longitudinal. 
    De un modo concreto, nuestra Universidad y, más particularmente, la Facultad de Educación va a poner en marcha de modo inminente el Plan de Estudios reformado que conducirá a la obtención del Título de Licenciado en Pedagogía: una de las asignaturas del mismo (aunque con carácter optativo) es, precisamente la de Supervisión Educativa, cuya responsabilidad académica asumiremos dos Profesores del Departamento de "Didáctica, Organización Escolar y Didácticas Especiales", ambos Inspectores de Educación en situación de excedencia. Desde esta responsabilidad académica, queremos hacer un llamamiento a los Inspectores en activo para el establecimiento de marcos de colaboración que potencien el conocimiento y la investigación en esta materia académica, en la seguridad de que. de este modo, contribuiremos a consolidar la coherencia científica de la Inspección de Educación y a afianzar su responsabilidad ante la sociedad. 
    Jornadas sobre Inspección Educativa.  Peníscola (Castellón). Octubre, 2000

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