La diversidad cultural |

Nuestro contexto social se va haciendo multicultural de una manera creciente. Por eso aceptar la diversidad plural nos ayuda a reconocernos en nuestra cultura y a los demás en la suya. Dado que existe una dificultad de entendimiento entre culturas y una proclividad a los conflictos, la educación ayuda a alcanzar una comprensión recíproca entre las mismas, aportando contenidos y procedimientos para ello.
La cuestión de la diversidad cultural se ha convertido, en el comienzo de este nuevo milenio, en una de las cuestiones más importantes y controvertidas para un gran número de sociedades. Es una temática actual y, por ello han proliferado una gran cantidad de publicaciones desde el seno de las ciencias humanas y sociales.
Resulta evidente, que este impacto ha llegado al terreno de las ciencias de la educación. Debido a ello, han aparecido en las últimas décadas un gran número de movimientos educativos abiertos a la diversidad cultural y a luchar contra el racismo y la discriminación: la educación intercultural y multicultural, la educación global, la educación para la paz, la educación bilingüe, la educación democrática, la educación para la ciudadanía.
La educación intercultural pone en práctica el aprendizaje socioafectivo y se apoya en la necesidad de construir la identidad personal y la integración social en medios culturales heterogéneos, asegurando el reconocimiento de la diferencia y el respeto hacia ella. Intenta promover el diálogo entre el alumnado y trata de garantizar el pluralismo crítico en el campo de las ideas y de las costumbres, mediante un intercambio recíproco.
Parece claro, que la integración real del alumnado en el medio educativo sólo se hará efectiva partiendo del principio de igualdad de oportunidades para todos. Por tanto, se hace necesario que los grupos minoritarios encuentren reflejada su cultura en los contenidos curriculares; ésta es una de las claves más importantes de su incorporación al proceso de aprendizaje.
Tradicionalmente la escuela ha sido concebida como un lugar de socialización y de endoculturación. Enculturación o endoculturación consiste en la transmisión, durante los primeros años de la vida, de la cultura de los adultos a las generaciones siguientes.
Bastide, (1971: 57)
La transmisión de valores sociales y culturales se hacía desde una perspectiva normativa y dentro de un orden donde la diversidad se sometía a un sistema que dominaba e impregnaba a cualquier otro, las minorías eran sometidas.
Pero en la actualidad, el cambio del tejido social ha conducido a una evolución en estas concepciones; el pluralismo cultural ha dado lugar a un relativismo cultural, a una afirmación educativa de la equivalencia en los sistemas de valores y normas.
La visión planteada, es como un sueño que puede hacerse posible para ver la necesidad de que la escuela atienda de forma efectiva las demandas sociales y apreciar el valor de la diversidad como enriquecedor del proceso educativo.
Es necesario que en nuestros centros se trabaje la educación intercultural como un área, de forma que sus objetivos estén presentes en todo el proceso de planificación educativa (proyecto educativo de centro, concreciones curriculares, programaciones) y, por tanto, en todo el proceso de enseñanza-aprendizaje que se desarrolle. Partimos de:
- El reconocimiento de las diferencias culturales del alumnado.
- La educación en valores que fomente la tolerancia y la solidaridad.
- La incorporación de contenidos relacionados con las distintas culturas, para desarrollar la multiculturalidad.
Debido a que la mayoría del alumnado gitano e inmigrante procede de sectores sociales desfavorecidos, consideramos que la orientación que la escuela impulse para el tratamiento de la educación intercultural pasa por definir la atención a la diversidad como compensación de las desigualdades.
Es necesaria la participación activa de todo el profesorado en la planificación y puesta en práctica de medidas de compensación educativa que den respuesta a las necesidades del alumnado.
MARCO PRELIMINAR
Nos encontramos, en un momento de cambio acelerado, y existen cambios culturales que antes no estaban previstos, produciéndose situaciones llamativas de desigualdades sociales entre los distintos colectivos humanos que viven en nuestro país, y en nuestras comunidades educativas.
Tenemos dificultades que proceden, en primer lugar, del hecho mismo de la multiculturalidad y de los intentos de los centros de generar las condiciones de una educación intercultural.
Partimos de la base que cada centro educativo es diferente, se dan distintas condiciones, se cuentan con diversas posibilidades, pero todos tienen en común tres dimensiones: son una organización, un sistema social y una comunidad.
Una organización, orientada a la consecución de fines y objetivos, claro está, configurada racionalmente, como una estructura articulada.
Un sistema social, como conjunto de elementos interdependientes y relacionados entre sí, inmersos en una totalidad más amplia, para producir resultados.
Una comunidad, donde tiene que haber solidaridad, participación y una creciente autonomía.
Siempre hay elementos que hacen diferente un centro de otro: su proyecto educativo, la estructura de su organización, la dirección, los recursos, el entorno, la toma de decisiones, el rendimiento.
Recientemente, muchas comunidades han incrementado el interés por el interculturalismo en sus centros educativos:
- Por un lado, en la línea de mejora de la calidad de la enseñanza.
- Por otra parte, se tiene interés por la utilización de espacios y recursos del centro educativo y de su entorno social.
Esta necesidad de apertura está dando lugar a un movimiento o corriente muy favorable de interrelación centro educativo-comunidad, atendiendo a la diversidad en nuestros contextos escolares.
José Luis Díaz Moreta
Inspector de Educación
Doctor en Ciencias de la Educación
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