La construcción de la identidad en el siglo XIX |
La
construcción de la identidad en el siglo XIX
A mediados del siglo XIX surgió en EE.UU. un movimiento en favor de la
educación del carácter, y se adjudicó a la escuela primaria la tarea de
"identificar , mantener y divulgar el carácter nacional americano",
definido como una suma de rasgos y cualidades morales que constituían los
caracteres morales, el cual se consolidaría a través del desarrollo unitario
de los ideales heredados del patriotismo común anglosajón y de la integración
de nuevas influencias procedentes de diferentes grupos étnicos, que también
habían colaborado en la construcción de EE.UU. como nación. El país entendió
que tenía el derecho y la obligación imperativa de perpetuar- e incluso
ennoblecer y depurar- su carácter nacional mediante la transmisión a sus
nuevos ciudadanos, provenientes de la inmigración, de ese carácter, en el que
también serían formados las jóvenes generaciones a través de la educación pública
(14).La escuela primaria cumplía "el papel de reducir a unidad ( ... ) la
heterogeneidad de las orientaciones ancestrales que llevan los niños y los jóvenes
nacidos en otros países o de padres extranjeros recientemente inmigrados",
convirtiéndose no solo en "un centro de instrucción y de educación
generales, sino especialmente de educación nacional"(15).
Francia,
tras la derrota de Sedam en 1870 frente a Alemania y la Paz de Francfort por la
que perdía la Alsacia y el norte de la Lorena, se ve obligada a reformar el
sistema educativo y a dar a la escuela el papel de reconstrucción nacional. Según
García de Cortazar, la reforma educativa fue fundamental en el desarrollo de la
unidad nacional, al extinguir los particularismo s y las lenguas regionales(16).
En
España la Constitución de 1812 declaró obligatoria la enseñanza primaria,
pero el Estado no asumió la responsabilidad de la Educación Primaria. Las
Escuelas siguieron dependiendo de los municipios en todo, ayudados a veces en su
sostenimiento por fundaciones, con la denominación de escuelas públicas. La
escolaridad obligatoria se fue haciendo realidad muy lentamente, a lo largo del
siglo XIX (17). Según García de Cortazar, la falta de recursos, la penuria
económica, impidió, a diferencia de Francia, el desarrollo de la unidad
nacional (18).
El
objetivo de los liberales, de parte de los regeneracionistas, y algunos
republicanos, era la búsqueda o construcción de la identidad colectiva común
de España, sintetizada como España Una y Libre, inspirado no solo en las
unificaciones de Alemania, sino también en la cohesión de otras Naciones-
Estados europeos. La nación no era el Estado, sino que se constituía a través
del espíritu del pueblo y se justificaba por la aparición de una serie de
elementos identificadores: el idioma, una interpretación de la historia que
demostrase su existencia secular como nación, una cultura unitaria y unos símbolos
comunes de identificación (bandera, himno, escudo), que formasen parte de la
conciencia colectiva y en esta tarea de su formación la escuela debía cumplir
el papel fundamental. El plan diseñado consideraba el patriotismo como un
elemento más de la educación integral, incardinado, por tanto, dentro de la
educación intelectual o racional. El amor a la Patria era el resultado de un
profundo raciocinio basado en el conocimiento de lo que España había sido en
el pasado y en la asimilación del significado de sus signos de identificación
(19).
Los
gobiernos conservadores, los regionalistas moderados y un sector de la Iglesia,
se identificaban con un modelo de España que reconocía la pluralidad de las
regiones y pueblos de España y la necesidad de conservar su idiosincrasia,
cultura, sus lenguas autóctonas, y sus tradiciones folclóricas, presuponiendo
que el amor a la patria chica conduciría directamente a la identificación con
la Patria grande (20). España
como una nación de regiones (21). Este patriotismo formaba parte de la educación
sentimental del niño, y podía desarrollarse mediante canciones regionales,
fiestas públicas, poesías, manuales de geografía e historia local y
provincial.
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14.
DEL POZO ANDRÉS, Ma del M., Currículum e identidad nacional.
Regeneracionismos, nacionalismos y escuela pública (1890-1939). Biblioteca
Nueva S.L. Madrid 2000, p. 60.
15.
lbidem, p. 61.
16.
Ibidem, p. 62. GARCÍA DE CORTAZAR, F. y
GONZALEZ VEGA, J.M., Breve Historia de
España. Alianza Editorial. Madrid 2004, pp. 444-445.
17.
Vid. ALTAMIRA Y CREVEA, R., Problemas urgentes de la Primera Enseñanza en
España. (Discurso leído en el acto de la recepción en la Real Academia
de Ciencias Morales y Políticas, el 3 de marzo de 1912) , contestado por D.
Amós Salvador Rodrigáñez. Imprenta Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón
de Jesús. Madrid 1912, y
ZAPATER CORNEJO, M., Contribución de
los emigrantes a la educación en La Rioja. Consejeria de Educación,
Cultura y Deportes del Gobierno de La Rioja. Instituto de Estudios Riojanos.
Logroño 1991, pp. 23-24.
18.
GARCÍA DE CORTAZAR, F., Ibidem, op. cit. p. 444.
19.
DEL POZO ANDRES, Ma del M., op. cit. pp.182-a 185.
20.
Ibidem, pp. 71-72.
21.
Ibidem, p. 200 Y FUSI, IP., España.
La evolución de la identidad nacional. Temas
de Hoy. Madrid 2000, pp. 163-165.
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Por Miguel Zapater Cornejo. La Rioja
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