Sentido
y límites de la organización |

SENTIDO
Y LÍMITES DE LA ORGANIZACIÓN COMPRENSIVA DE LA EDUCACIÓN OBLIGATORIA
Miguel
Zapater Cornejo
Inspector
de Educación
Una de las cuestiones que plantea una mayor divergencia entre el anteproyecto de la Ley Orgánica de Educación (LOE), y la Ley Orgánica de la Calidad de la Educación (LOCE), es la organización de las enseñanzas de los cursos 3º y 4º de la Educación Secundaria Obligatoria. Mientras la Ley de Calidad preveía, además de unas enseñanzas comunes, dos itinerarios distintos en 3º de la ESO, y tres en 4º y la posibilidad de seguir programas de Iniciación Profesional conducentes a la misma titulación, a partir de los 15 años para aquellos alumnos que no quisiesen seguir ninguno de esos itinerarios, la Ley Orgánica de la Educación prevé un único itinerario para todos con materias optativas, medidas de diversificación curricular y de apoyo y desdobles.
La cuestión viene de lejos. Los españoles que cursaron los estudios de educación primaria antes de 1970, recordarán que, a los 10 años, podían iniciar la educación secundaria con el primer curso de Bachillerato, a los 12 años el primer nivel (iniciación profesional) de la Formación Profesional reglada, y también a los diez años la enseñanza Media y profesional que se había creado en la década de los cuarenta. Había, pues, una enseñanza común, igual para todos hasta los diez años y a partir de esa edad, se podía optar, para cumplir con la escolaridad obligatoria, que duraba hasta los 14 años a partir de 1964, por proseguir en la enseñanza primaria, o iniciar el bachillerato o bien la formación profesional o el bachillerato laboral. La educación secundaria elemental estaba diferenciada en varios caminos paralelos.
Así sucedía también en otros países de Europa, pero a partir del final de la Segunda Guerra Mundial, algunos países como Inglaterra, Suecia, Francia e Italia, iniciaron la tendencia de integrar las distintas modalidades de educación secundaria elemental y sus contenidos teóricos y prácticos en un tronco común, al que por comprender las distintas modalidades hasta entonces existentes, se vino en llamar educación comprensiva. Esta nueva tendencia trataba de responder a un doble sentido. Facilitar a todos los escolares de esa edad una mayor igualdad de oportunidades que compensase las posibles desigualdades que habían podido tener en sus entornos de procedencia y demorar el momento de la elección de los estudios a seguir a una edad en la que el alumno tuviese una mayor madurez para ello. Es a partir de los 10 años cuando comienzan a manifestarse, el perfil psicológico y las primeras aptitudes, o talentos particulares, que se irán cristalizando en la preadolescencia.
España
se incorporó a esta nueva tendencia con la Ley General de Educación de 1970,
en la que se establecía, como escolaridad obligatoria, la Educación General Básica
de 8 años de duración, que tenía por finalidad “proporcionar una formación
fundamentalmente igual para todos y adaptada, en lo posible a las
aptitudes y capacidades de cada uno”, en cuya segunda etapa (de 12 a 14 años),
equivalente al primer ciclo de la educación secundaria, había una moderada
diversificación de las enseñanzas y
se preveía prestar una atención especial a las actividades de orientación, a
fin de facilitar al alumno las ulteriores opciones de estudio y trabajo. En los
veinte años que estuvo vigente la Educación General Básica, se pudo
constatar que un alto porcentaje de alumnos, en torno al 28 %, encontraban
serias dificultades en superar los contenidos educativos previstos en la misma,
y en obtener, a su término, el título de Graduado Escolar, no tanto por
distinto nivel intelectual sino por tipo de inteligencia, (teórica o práctica)
y de intereses.
La
Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) de 1990, trató
de remediar esa situación estableciendo
una enseñanza básica obligatoria de diez años de duración, dividida en dos
etapas, la primaria hasta los 12 años y la secundaria obligatoria hasta los 16,
en la que se garantizaría una educación común para todos los alumnos,
estableciendo una moderada optatividad y diversificación de los contenidos en
sus últimos años, y un sistema de apoyos y refuerzos que tampoco consiguieron
reducir el fracaso escolar.
La
Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE), de diciembre de 2002, con el
deseo de facilitar el éxito escolar y reducir el fracaso, estableció los
itinerarios y los programas de Iniciación Profesional de los que se ha hecho
referencia más arriba.
El anteproyecto de la nueva Ley (L.O.E.) sustituye los
itinerarios educativos y los programas de iniciación profesional, previstos en
la LOCE, por el restablecimiento de la optatividad y de la diversificación
curricular y un más amplio sistema de apoyo, refuerzo, desdobles,... ¿Qué
hacer ante la divergencia? En Inglaterra la implantación de la escuela
comprensiva no supuso la supresión de los tres tipos de escuelas anteriores. En
Francia la primera etapa de la secundaria obligatoria dura hasta los 15 años y
a partir de esa edad se ofrecen el Lyceo de enseñanza general y técnica y el
Lyceo de Formación Profesional, de dos años de duración, con dos modalidades:
una con parte técnica y parte general que conduce al título de Técnico de
Formación Profesional y otra de preparación profesional, a cuyo término se le
da el certificado de Aptitud Profesional.
Esta
experiencia y la recogida en España aconsejarían que, al menos, se mantuviese
el programa de iniciación profesional, para los alumnos de 15 años que opten
por él. Se reduciría el fracaso escolar y se atendería una necesidad
manifestada por la comunidad educativa. La comprensividad tiene también sus límites.
Además hay que tener en cuenta que el período de educación común se ha
ampliado al escolarizarse los niños de 3 años, y el sistema educativo ofrece
otras oportunidades mediante la educación recurrente y la permanente.