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La violencia en la escuela: la punta del iceberg |

Jesús García Martínez
Profesor de Psicología y Pedagogía de Educación Secundaria
Servicio Central de Inspección Educativa. Valencia.
“Ante
casos de violencia escolar se nos recuerda a menudo que siempre los ha habido;
pero esta constatación no justifica nada. También ha existido históricamente
violencia familiar y, al menos desde finales del siglo pasado la violencia
contra el menor, la mujer o el mayor en el ámbito doméstico se han convertido
en problemas sociales que no pueden, en modo alguno tolerarse.”
Sanmartín, J
(2005) en Violencia y Escuela. Centro Reina Sofía para el Estudio de la
Violencia. Valencia. pág 3.
1-Complejidad
Social y escuela.
2-Los dos grandes problemas de la Escuela
en España hoy.
3-Violencia y Escuela: una relación sinérgica.
4-El estado de la cuestión: datos para la
reflexión.
5-Es la hora de actuar. Planes, programas
y proyectos.
5.1.
Hacia una nueva profesionalidad docente.
5.2.Planes,
programas y proyectos.
5.3.
El Observatorio para la convivencia escolar y el Plan PREVI (Plan de
Prevención de la Violencia y promoción de la convivencia en los centros
escolares).
6-A modo de conclusión: los centros
educativos como proyectos colectivos de ciudadanía activa.
7-Bibliografía.
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1-Complejidad
Social y escuela.
2. La presencia de comportamientos violentos e indisciplina no conocidos hasta ahora.
· Pérdida de la capacidad socializadora de la familia.
· Influencia negativa de los medios de comunicación en los estilos de vida.
· El cambio sociodemográfico vertiginoso en el alumnado.
· Necesidad de una formación del profesorado adecuada a la nueva realidad.
· Pérdida de la cultura del esfuerzo.
. Recursos económicos y humanos dedicados a la educación insuficientes o infrautilizados.
·
Pérdida del prestigio social de la profesión de enseñante como agente
de promoción social de los individuos[3].
En un segundo plano, pero reforzando el efecto negativo de las variables mencionadas anteriormente podríamos señalar como causas secundarias:
3-Violencia
y Escuela: una relación sinérgica.
· De entre estos 1 de cada 3 presenta síntomas de estrés postraumático (pesadillas, ansiedad, insomnio, ataques de pánico, cuadros de somatización...) y 1 de cada diez no se lo cuenta a nadie.
· Un 14% de los encuestados señala que frecuentemente es llamado por su “mote”.
· Un 8.86% dice que a menudo se ríen de ellos en clase cuando se equivocan.
· Un 4.26% afirma ser víctima frecuente de collejas, puñetazos o patadas por parte de otros compañeros.
·
La introversión social, la disminución de la autoestima, la imagen
negativa de sí mismo e incluso la aparición de ideas autodestructivas ( ¡en
un 15% de las víctimas!) aparecen como las secuelas más graves.
En otro estudio del año 2000, llevado a cabo por el Defensor del Pueblo, “Violencia Escolar: el maltrato entre iguales en la Educación Secundaria Obligatoria”, con una muestra de 3000 estudiantes pertenecientes a 300 colegios públicos, privados y concertados se concluía que:
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Más de un 30 % de los estudiantes es objeto a menudo de Insultos, agresiones verbales y motes, al 20% de estudiantes le esconden a menudo cosas de su propiedad, es ignorado sistemáticamente (en un 14%), amenazado (en un 8.5%) o es objeto de hurtos y robos ( en un 6.4%). Un 4.1% es objeto de agresiones físicas, el mismo porcentaje de alumnos a los que les rompen “cosas”. El acoso sexual se reduce sin embargo al 1.7%. |
· Que el número de agresores es mayor que el de víctimas.
· Que la mayor incidencia se da en el primer ciclo de la ESO (12-14 años) y desciende paulatinamente hasta 4º ESO (16 años).
·
Los chicos cometen más agresiones de tipo físico y verbal, mientras que
la exclusión y la intimidación psicológica
son conductas más características de las chicas.
Otro informe, presentado en la IX Reunión Internacional sobre Biología y Sociología de la Violencia, convocada por el Centro Reina Sofía para el estudio de la Violencia (Valencia, 6 y 7 de octubre de 2005) y llevado a cabo por las profesoras Ángela Serrano e Isabel Iborra y Metra-seis[8] tras entrevistar a 800 adolescentes entre 12 y 16 años, distribuidos proporcionalmente según sexo, edad, Comunidad Autónoma y tamaño del municipio, mediante una encuesta dividida en tres secciones, testigo, víctima y agresor (lo que permite realizar un análisis de las percepciones que los tres tipos de protagonistas tienen de este problema) llegó a las siguientes conclusiones:
El 75% (600) de los escolares entrevistados ha sido testigo de agresiones en su centro escolar.
Los tipos de maltrato que han presenciado son:
Situaciones de maltrato emocional 84.3%
Agresiones físicas (76.5%).
Actos de Vandalismo (17.2%).
Extorsiones /Maltrato económico ( 10%).
Abuso Sexual ( 1.3%).
En cuanto a los lugares donde se han producido las agresiones presenciadas por los testigos:
Un 71.3% se han producido en el patio.
Un 60.5% en el aula.
Y un 52.7% en las
inmediaciones del centro.
En cuanto a la frecuencia de las agresiones contempladas, por tipo de maltrato, es de destacar que en el 49% de los casos, los testigos han presenciado, a menudo casos de maltrato emocional.
b.-En cuanto a las
VICTIMAS de hechos violentos:
El 14.5% (116) de los encuestados[9] declara ser víctima de agresiones en el centro escolar.
Los tipos de maltrato recibidos son:
En un 82.8% son de tipo emocional y de éstos en un 36.5% de los casos son persistentes.
El 50.9% son agresiones físicas.
Un 5.2% vandalismo.
Un 0.9% extorsión económica.
Ninguna víctima declaró ser objeto de abuso sexual.
El perfil de la víctima[10], a modo de retrato-robot es:
Chico ( en un 56.9%)
Entre 12 y 13 años (56%).
Alegres sociables y con amigos[11] ( porcentajes en torno al 80%).
De nacionalidad española ( en un 95.7%).
En cuanto a los lugares donde se han producido las agresiones señalan:
En clase ( 54.3%).
En el patio ( 53.4%)
En las inmediaciones del centro ( 32.8%).
Respecto al tipo de centro son víctimas:
Un 20.8% del alumnado de la red de centros privada.
Un 11.9% de la Enseñanza Concertada.
Un 14.8% de la Red de centros pública.
En cuanto a las
consecuencias o secuelas de las agresiones en las víctimas éstas afirman:
Presentar un estado de nerviosismo (35.3%).
Episodios de tristeza (26.7%).
Sufrir soledad (18.1%).
No le afectan las agresiones de ninguna manera ( 32.8%).
c.-En cuanto a los
AGRESORES de hechos violentos:
El 7.6% de los entrevistados se reconocieron como tales, infringiendo a sus compañeros maltrato emocional (78.7%, un 29.2% de éste, de manera reiterada), de maltrato físico (59%) y vandalismo (3.3%).
El perfil del agresor[12] – según las víctimas- es un chico ( 79.3%), compañero del mismo curso (63.8% o de otro curso (31.9%) de nacionalidad española (94%).
d.-Las actuaciones
en casos de violencia escolar varían según
el tipo de participación:
Cuando un escolar ve que otro está siendo agredido –testigo- dice actuar de alguna manera (71.5%9 mientras que cuando un escolar está siendo agredido –víctima- lo más común es aguantar (50%) aunque la mayoría de las víctimas comentan con alguien las agresiones ( 81.9%).
e.- Respecto a las
causas de la agresión las víctimas afirman en un 37.1% que la han tomado
con ellos mientras que los agresores afirman actuar a causa de la provocación
de la víctima ( en un 70.5%).[13]
f.- Respecto a la actuación del profesorado en los casos de violencia escolar, el 50% de los encuestados afirma que los profesores actúan y se implican. Preguntados por la posible causa de que el profesorado no actúe afirman – agresores y agredidos - que “por que no se enteran” (27.9% y 39.7%) respectivamente.
5-Es
la hora de actuar. Planes, programas y proyectos.
A la luz de los datos del punto anterior, está claro que ha llegado la hora de actuar, pues como afirma el profesor Moratalla[14] (2005) “la prevención de la violencia en las aulas es uno de los desafíos más importantes para los educadores del siglo XXI.” Así la necesidad de contar con respuestas diferenciadas y ajustadas a cada contexto social, familiar, cultural, organizativo es una buena muestra de que las respuestas individuales (del profesorado), aún siendo necesarias, no son suficientes. Si se tratara de pequeños problemas de disciplina, bastaría con un pequeño reajuste de nuestros proyectos educativos. Pero como no es así necesitaremos actualizar nuestra mentalidad como educadores y la mentalidad de toda la comunidad educativa para dar respuesta a la nueva situación.
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“Más
que
un
problema
de
habilidades
profesionales
o
capacidades
individuales
,
es
un
problema
de
mentalidades...
tan
inútil
sería
creer
que
las
soluciones
tienen
que
venir
cambiando
el
sistema
sin
cambiar
los
profesores,
como
creer
que
pueden
venir
de
la
buena
voluntad
de
los
profesores
sin
cambiar
el
sistema”. |
5.1.
Hacia una nueva profesionalidad docente.
Las exigencias
sociales desmesuradas sobre los enseñantes no vienen sino a complicar un poco más
el panorama, pues como bien señala el profesor Esteve[15]
(1999) “... no sólo pedimos a nuestros
profesores que abarquen todos los campos en los que pueda perfeccionarse la
personalidad humana, sino que además les pedimos mesura y equilibrio: todos
esos diferentes objetivos deben incorporarse en un todo armónico, en el que se
consiga una personalidad integrada, sin que el desarrollo excesivo o unilateral
de una de esas áreas produzca hombres y mujeres desequilibrados”.
Revisada la literatura existente al respecto, cabe señalar que existen varios tipos de planes, programas y proyectos para abordar el tema de la violencia escolar, todos ellos basados en el centro educativo como unidad básica de innovación, cambio y mejora. Genovés, V (2005) distingue:
5.2.1.Programas escolares para la prevención de la conducta delictiva y violenta. Aquellos que tienen por objetivo cambiar el proceso de toma de decisiones y la estructura de la autoridad en la escuela. Están basados en procedimientos como crear grupos de trabajo con el personal de la escuela, y en ocasiones con padres, alumnos y otros miembros de la comunidad, con el objeto de desarrollar acciones para mejorar la escuela.
Así,
en el seno de tales grupos:
Se diagnostican los problemas, se formulan metas, se diseñan soluciones potenciales y se evalúan resultados.
Se incluyen también actividades dirigidas a mejorar la capacidad de gestión de la comunidad escolar y estrategias para establecer o clarificar reglas de diciplina y mecanismos para su aplicación.
5.2.2. Programas escolares dirigidos a establecer normas o expectativas de conducta. Tienen como finalidad hacer evidente que hay nuevas normas, y que no se van a tolerar las conductas violentas (tolerancia cero) . Así, la comunidad docente con participación del alumnado elabora procedimientos para facilitar su interiorización y seguimiento. Tienen mucho predicamento en el ámbito anglosajón e incluyen, logos, camisetas, boletines informativos, revistas escolares,... en general actividades creativas donde se declara explícitamente que los estudiantes tienen actitudes firmes de rechazo a todas las formas de violencia (por ejemplo, bullying) o actos antisociales, y se muestran símbolos de conducta apropiada.
5.2.3. Programas dirigidos al desarrollo de la competencia social en el alumnado. Pretenden desarrollar el autocontrol y nuevas habilidades de pensamiento y de conducta en los alumnos. Se basa en metodologías cognitivo-conductuales:
· Feedback y refuerzo positivo para las conductas apropiadas.
· Modelado, ensayo y refuerzo de habilidades cognitivas prosociales, como control de pensamientos automáticos de cólera, pensar en las consecuencias de los actos, ponerse en lugar de los otros(empatía).
· Desarrollar planes para conseguir metas.
Presentan a menudo la estructura de “talleres” y pueden tener un carácter meramente preventivo, paliativo o reeducativo.
5.2.4. Otros programas. Al margen de la clasificación anterior existen otros tipos de programas que, sin ajustarse a la tipología que nos propone Garrido Genovés, persiguen el mismo objetivo.
Al
respecto cabe señalar un método de
intervención directa con el alumnado envuelto en problemas de violencia
interpersonal desarrollado por Anatole
Pikas (1989), psicólogo sueco de la Universidad de Uppsala, denominado “Método
Pikas de Preocupación compartida” que ha tenido mucha repercusión en
distintos ámbitos de investigación y experimentación.[18]
Dicho
método, catalogado como de intervención terciaria para casos de bullying
en los que un grupo de chicos/as ha agredido a uno o varios compañeros tiene
por objetivo que los miembros del grupo, a nivel individual, tomen conciencia de
la situación a través de charlas individuales por separado donde afloran sus
miedos y reservas sobre el
comportamiento intimidatorio en el que están participando.
El planteamiento inicial de este método se
basa en varios supuestos:
·
El grupo cuando actúa
participa de un componente psicológico común.
·
Esos pensamientos y
sentimientos del grupo son más simples que
los de sus componentes individualmente.
·
Cada individuo del grupo teme
a nivel individual ese componente psicológico común.
·
Este componente actúa como
presión para conformarse a lo que haga el resto del grupo. Se produce lo que Olweus (1998) llama “contagio
social”. La culpa o responsabilidad se difumina y existe miedo a
convertirse en víctima si no se hace lo que dice el grupo.
1. Entrevistas individualizadas de unos 10 minutos con
cada elemento del grupo implicado ( primero con el líder del grupo,
luego con el resto de agresores y finalmente con la/s /víctimas).
2. Entrevistas de seguimiento con cada chico/a. ( unos 3 minutos).
El
tiempo de duración entre cada etapa es de una semana, aunque en la práctica el
empleo del tiempo depende de la disponibilidad del profesor encargado, aunque
estos intervalos deben ser siempre menores a dos semanas.
Todas
las entrevistas cuentan con un guión previamente establecido y estandarizado y en
la parte final del método agresores
y victima/s se comprometen al cese de actitudes hostiles. Es importante
terminar con la idea de la tolerancia,
aceptar los errores de los demás y la necesidad de vivir juntos sin la
obligatoriedad de ser amigos. De esa forma la aceptación dura más tiempo.
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El
entrevistador
o
entrevistadora
ha
de
ser
un
profesor,
terapeuta
u
orientador
altamente
entrenado
en
la
técnica
tener
una
autoridad
aceptada
por
el
grupo
y
trabajar
coordinadamente
con
el
resto
del
equipo
docente. |
Como vemos pues, todos los planes, programas y proyectos señalados están basados, en mayor o menor medida, en la acción colegiada de los equipos docentes y requieren para su implementación cierto grado de autonomía pedagógica y organizativa por parte de los centros educativos, pues a menudo suponen:
· Reorganizar clases y niveles.
· Adaptaciones del currículum ( itinerarios más o menos alternativos).
· Nuevas formas de trabajo en el aula ( estrategias de manejo del grupo, uso de recursos externos, aprendizaje cooperativo, reagrupamientos intra-grupos, reglas de aula, procesos de co-tutoración entre alumnos, etc.).
· El complemento de actividades comunitarias recreativas.
·
La colaboración de agentes externos ( educadores sociales, etc).
5.3.
El Observatorio para la convivencia escolar y el Plan PREVI (Plan de Prevención
de la Violencia y promoción de la convivencia en los centros escolares).
Recientemente, en el ámbito de la Comunidad Valenciana se ha puesto en marcha el Observatorio para la convivencia escolar a modo de atalaya administrativa y de expertos desde la cual observar mejor el fenómeno, sus perfiles, su evolución, su idiosincrasia, etc., con el fin de orientar las políticas educativas y responder de manera adecuada y óptima al reto que supone la superación de la violencia en nuestras aulas. No es la panacea, ni la respuesta definitiva, pero está ayudando a la comunidad educativa en general y a la docente en particular a ser consciente de la magnitud del problema, a no sentirse sólo ante los problemas de convivencia y a orientar mejor su acción ( la individual y la colectiva) ante casos de violencia.
Así, el observatorio ha puesto en marcha varias iniciativas que le sirven para seguir recogiendo información relevante al respecto y, a la vez, ofrecer apoyo y orientación a alumnos, profesores, padres y sociedad en general. A través de la página WEB “orientados” ofrece protocolos donde describir un problema puntual de violencia/acoso escolar, (como testigo, víctima, agresor, conocedor terciario, etc) de manera anónima. La misma página ofrece información sobre cómo actuar en cada caso, cuáles son los indicadores de violencia escolar, recomendaciones de a quién dirigirse, cuáles son las secuelas más comunes, los riesgos de no actuar, etc.
Paralelamente, el observatorio recoge información de los casos más graves que se producen en los centros educativos a través de la actuación de la inspección de educación (con unos protocolos de actuación elaborados al efecto), en colaboración con los Equipos directivos y los Departamentos de Orientación.
Fruto de todo ello ha sido la puesta en marcha de un programa de formación del profesorado que consta de una carpeta con material específico que da soporte didáctico a cuatro “cortos”, en formato DVD que están basados en guiones elaborados teniendo como soporte principal expedientes disciplinarios instruidos en centros educativos valencianos. Los cuatro “cortos” abordan las situaciones-tipo más comunes en casos de violencia escolar siendo sus títulos muy representativos de las cuestiones que abordan:
· Ley del silencio y humillación.
· Estilos educativos familiares e indisciplina.
· Xenofobia y aislamiento social.
· Indisciplina y relaciones familia/escuela.
En una primera fase[19] se van a llevar a cabo, - con la ayuda de asesores de Centros, de Formación, Innovación y Recursos Educativos (CEFIREs) e Inspectores de Educación formados específicamente para ello - al menos 17 acciones formativas dirigidas al profesorado de la ESO bajo la modalidad de “Proyectos de Formación en centros”.
La idea es, después de valorar la experiencia, extender dicha formación a padres/madres (a través de iniciativas de “escuelas de padres” dinamizadas desde los Departamentos de Orientación de los centros) y al alumnado (a través del Plan de Acción Tutorial).
· Protocolos de detección precoz e intervención de casos de violencia escolar.
· La creación de la figura del Inspector coordinador de la convivencia, a nivel provincial que actúa auxiliado por las Unidades de Intervención Inmediata dotadas con un Psicólogo clínico con experiencia en psicopedagogía y mediación de conflictos.
· La creación de un registro central de casos de violencia/acoso escolar.
· Un protocolo de actuación ante situaciones de emergencia y/o especial gravedad.
· Un teléfono de atención al menor, en colaboración con la Conselleria de Bienestar Social
· Campañas de sensibilización de la sociedad.
· Taller de formación sensibilización para profesionales de los medios de comunicación.
· Congreso de Convivencia escolar.
· Otras ( a la luz del desarrollo y evaluación del PREVI).
6-A modo de conclusión: los centros
educativos como proyectos colectivos de ciudadanía activa.
Iniciativas como la señalada en el punto anterior suponen un apoyo claro y decidido por parte de la Administración educativa a la labor desarrollada por los centros educativos.
Evidentemente ni resuelve ni agota el problema de la violencia escolar, cuya naturaleza en su etiología y manifestaciones es enormemente complejo, siendo más “la punta del iceberg” de una realidad social que “el epicentro del seísmo”.
Así, a nuestro juicio se debería complementar este Programa de Prevención de la violencia con medidas del tipo:
·
Incentivacion de programas autónomos de formación del profesorado, bajo
la modalidad de “Proyectos de
formación en centros”.
· Apoyo y cobertura a la constitución de seminarios y grupos de trabajo centrados en la mejora de la convivencia en los centros.
· Convocatoria de Jornadas y encuentros para el intercambio de experiencias al respecto.
· Registro y publicación de buenas prácticas en la prevención de la violencia y mejora de la convivencia. ( La Web oficial podría dar cobertura a esta idea).
· Ampliación real del margen de autonomía pedagógica y organizativa de los centros.
· Reforzamiento estructural de la figura del profesor- tutor (formación específica, reconocimiento a efectos administrativos, de méritos, tramos retributivos, etc).
· Apoyo decidido a la constitución de “escuelas de padres” en los centros educativos.
·
Asistencia y apoyo al profesorado en el desarrollo de la labor tutorial y
en situaciones de victimización ( cursos de prevención del estrés docente, de
mejora de los repertorios profesionales ante situaciones de riesgo, etc).
Otras medidas, más allá del programa PREVI, y de carácter más estructural, podrían ser:
· Estableciendo un Sistema Educativo que permita itinerarios educativos alternativos y ajustados a la diversidad del alumnado, al menos a partir de 3º de la ESO y excepcionalmente desde 2º de la ESO. Siempre sin perder de vista el criterio de equidad, y sin perder de vista la compensación de las desigualdades y la promoción social de los individuos como grandes objetivos de la escuela como institución.
· La mejora de los marcos normativos que regulan los derechos y deberes de los alumnos, haciéndolos más efectivos y educativos a la vez.
· Estudiar la forma de normativizar los derechos y especialmente los deberes de los padres respecto a la educación de sus hijos, de tal manera que los docentes tengan un elemento más que impele a la implicación efectiva y directa de la familia en el proceso de enseñanza aprendizaje de los alumnos.
· Diseñar para los licenciados que vayan a dedicarse a la docencia módulos didácticos de formación en el segundo ciclo de la carrera o al término de la misma, a modo de curso de especialización didáctica, que vengan a sustituir al actual y al antiguo CAP. Tal formación debería incluir técnicas de resolución de conflictos, de despersonalización de los conflictos, de dinámica de grupos, de función tutorial, de atención a la diversidad, de manejo de grupos conflictivos, etc.
·
La asistencia y el apoyo
- jurídico, formativo, psicológico, médico, etc.- al
profesorado en el desarrollo de la labor docente en general y
de la función tutorial en particular.
· Este apoyo se hace especialmente necesario en situaciones de victimización (cursos de prevención del estrés docente, de mejora de los repertorios profesionales) y ante situaciones de riesgo, (centros ubicados en zonas conflictivas, Centros de Reeducación, con población marginal, etc).
Todas la medidas apuntadas y algunas más, no serán suficientes para erradicar totalmente la violencia de nuestros colegios e institutos. Y es que como señala Domingo Moratalla[20] :
7-Bibliografía.
Ortega
R. (1998): "Trabajando
con víctimas, agresores y espectadores": En: Ortega R.: La
convivencia escolar: Qué es y cómo abordarla. Sevilla. Consejería de
Educación y Ciencia. Junta de Andalucía.
[1] “A punta de lapicero”, varios profesores relatan las agresiones que han sufrido en las aulas a manos de los alumnos o de sus padres. (Pedro Simón para EL M UNDO, 9/nov/2003).
“Más
del 40% de
los
profesores
ha padecido
agresiones
psicológicas
de sus
alumnos”,
las bajas
laborales
hicieron
perder
53.000 horas
de trabajo
docente el
último
curso(Javier
Cabanilles
para EL
MUNDO-C.VALENCIANA,
(25/mayo/2002).
“Aprendiendo a sobrevivir en la escuela”, un 20% de profesores reconoce haber sufrido alguna vez una agresión física por parte de algún alumno. (Isabel Munera para EL MUNDO 26/dic/2004.
[2] Garrido Genovés, V. “La Prevención de la Violencia en y desde la Escuela” , en Actas de las Jornada de Formación del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias” de Valencia, (4/marzo/2005).
[3] Al respecto el profesor Sanmartin, J (2005) afirma “no conozco otra profesión más devaluada que la de maestro, pese a que debería ser la más reconocida por sus necesarios servicios para la preservación de la cultura y la formación de lo humano ...poco o nada se dice al respecto -sobre la crisis de dignidad inducida socialmente sobre el papel del profesor- en los estudios sobre violencia escolar”. Violencia y Escuela. Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia. Valencia. (pag 9).
[4] Primero fue la Ley Orgánica por la que se regulaba el Estatuto de los Centros Escolares (L.O.E.C.E. ) en tiempos de la Unión de Centro Democrático, posteriormente la LODE (1985) , la LOGSE (1990) y la LOPEGCD (1995) con los sucesivos Gobiernos Socialistas, más recientemente, en diciembre de 2002, la Ley Orgánica de Calidad Educativa (LOCE) del Gobierno del Partido Popular y por último, ya se ha aprobado el Anteproyecto de la nueva Ley Orgánica de Educación (LOE) del Gobierno Socialista actual.
[5] Véase al respecto Garrido Genovés, V. “La Prevención de la Violencia en y desde la Escuela” en Actas de Formación del CDLV, marzo de 2005 donde se demuestra la relación entre baja inteligencia académica y social, fracaso escolar, amigos antisociales y violencia/delincuencia.
[6] K.J.Tillmann (2005) “Factores de riesgo socioculturales”. En Violencia y Escuela. Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia. Valencia.
[7] Véase la respecto el artículo de Ortiz, A. Mª “El acoso que hiere a nuestros hijos” en Crónica de El Mundo. 18/Sep/2005 o consúltese la web www.acosoescolar.com.
[8] Serrano, A e Iborra, I (2005) Violencia entre compañeros en la escuela. Centro Reina Sofía-Metra seis. Serie Documentos, nº 9. Valencia.
[9] Entre 2 y 3 puntos porcentuales por encima de los resultados obtenidos en investigaciones europeas.
[10] Sin embargo cuando la agresión es continuada, persistente, organizada, es decir, cuando se trata de acoso escolar, el retrato-robot cambia, tratándose en este caso de una chica (65%), de 13 años ( el 40%) y española ( 95%).
[11] No así los que son víctimas de acoso escolar reiterado que se autodefinen con rasgos negativos como inseguro, depresivo, solitario ( porcentajes en torno al 30%).
[12]
El perfil
del agresor
según
autoinforme
también es
chico
(73.8%),
tiene 12 o
13 años
(50.8%) y es
de
nacionalidad
española
(100%).
[13] Según el profesor Sanmartín, cabe resaltar aquí, el alto paralelismo con el fenómeno de la violencia doméstica en el que los agresores en el seno familiar afirman mayoritariamente, -en porcentajes similares- también actuar motivados por la provocación de sus víctimas.
[14] AA.VV. (2005) Domingo Moratalla, A en Formación para la convivencia: Guía para profesores”. Observatorio para la convivencia escolar. Generalitat Valenciana. Valenci