Comunidades Autónomas y educación

    COMUNIDADES AUTÓNOMAS Y EDUCACIÓN

    Con la publicación del R.D. 2081/1990, de 30 de diciembre, sobre traspaso de funciones y servicios de la Administración del Estado al Principado de Asturias en materia de enseñanza no universitaria, ha culminado el proceso de trasferencias a las diecisiete Comunidades Autónomas. Sólo Ceuta y Melilla dependen del MEC, mientras a cada Comunidad Autónoma, de acuerdo con su Estatuto de Autonomía, le compete el desarrollo legislativo y la ejecución de la enseñanza en toda su extensión, niveles y grados, modalidades y especialidades, conforme a los dispuesto en el art. 27 de la Constitución y sin perjuicio de las facultades que atribuye al Estado el nº 30 del apartado 1 del art. 149 y de la alta Inspección para su cumplimiento y garantía.

    Ello quiere decir que en España, hemos pasado de tener una política y administración educativa centralizada a tener diecisiete administraciones distintas y paralelas con sus respectivas políticas educativas autónomas, dentro de un marco común, muy general, que señalan nuestra Constitución y las Leyes Orgánicas.

    Es ya un hecho irreversible que tiene, como suele ocurrir, como es sabido que "cada cual habla de la feria según le va en ella", defensores y detractores con sus opiniones encontradas, no exentas de fundamento en ambos casos.

    Considerándolo importante para la información-formación de las personas que integran los distintos estamentos del mundo educativo, así como para sus respectivas actuaciones, procuro aclarar conceptos reflexionando, sobre lo que supone o puede suponer esta nueva etapa educativa, recientemente generalizada.

    El concepto de Comunidad autónoma, si queremos familiar y vulgarmente, surge durante la transición a la democracia y está recogido e incluso, podemos decir, desarrollado, en nuestra Constitución. Como podemos imaginar, no en vano ni por casualidad.

    Las palabras política, democracia y autonomía, derivadas del griego (politikós, demos+kratos y autós+nómos), hacen referencia respectivamente al ciudadano y al hombre de Estado, a la autoridad o soberanía del pueblo o de los habitantes de un país y a la ley propia.

    Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española significan:

    Política = "Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados". "Actividad de los que rigen o aspiran a regir los asuntos públicos". "Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado".

    Democracia = "Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno". "Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado".

    Autonomía = "(3ª acepción). "Potestad que dentro del Estado pueden gozar municipios, provincias, regiones u otras entidades de él para regir intereses peculiares de su vida interior, mediante normas y órganos de gobierno propios".

    El ejercicio actual del gobierno a través de las Comunidades Autónomas, es pues una nueva forma política dentro de la democracia en que nos encontramos y creo que en esta realidad democrática se fundamenta esencialmente la corrección y bondad del funcionamiento autonómico educativo de nuestra nación.

    La intervención o el predominio del pueblo en el gobierno de un Estado, propio de la democracia, no sólo debe de ejercerse mediante la emisión de voto en los comicios sino también a través de la participación diaria de cada persona, desde su puesto o lugar, desde su trabajo bien hecho y desde su colaboración con el Gobierno utilizando los cauces establecidos para proporcionar al político la mejor información , advertir cuando sea necesario y hacer seguimiento y evaluar, en un proceso continuo de "feed-back" o retroalimentación, que propicie siempre la mejora educativa, con la base en la dignidad de la persona.

    Esta forma de actuar profesional y del ciudadano en general, propia de la democracia, nos queda más cerca cuando se trata de un Gobierno autonómico que de un Gobierno central y de un Consejero que de un Ministro de Educación y es que, en democracia, el Gobierno y la Administración deben acercarse al administrado, lógica y deseablemente, para contar con él en pro del aumento de eficacia en la gestión, de economía en los medios (una reestructuración sencilla y austera evitaría la multiplicación de órganos y personal) y de mejor en los resultados.

    Además de la dinámica democrática, en la sociedad actual se producen dos fenómenos compatibles, aunque de sentidos opuestos entre sí y simultáneos que, sin duda han contribuido también a llevarnos a una política de Autonomías.

    El primero radica en que los gobiernos nacionales precisan, cada vez más, en la consecución de sus objetivos, de pactos y alianzas internaciones y de organismos supranacionales, hacia los que hay que tender si, como ciudadanos del s. XXI, nos movemos y debemos movernos, guiados por el concepto de "aldea global". Esto, tanto porque como personas (objetivo primordial de la educación) tenemos que vibrar y actuar en relación con cuanto acaece a los hombres y mujeres de la Tierra, como también por el hecho de que el hombre de hoy es o puede ser, con los avances técnicos y tecnológicos, ciudadano del mundo.

    El segundo consiste en prestar mayor atención a parcelas peculiares, más pequeñas, de nuestra geografía para mejorar su gestión, conforme decía antes, mediante la proximidad, que haga posible un conocimiento "in situ" y continuo de las mismas, así como una planificación, programación y ejecución coherentes con sus particularidades y necesidades reales que aseguren resultados satisfactorios en orden a la mejora, eficacia y economía ya aludidas; es decir, en condiciones óptimas.

    Por todo ello, cada Comunidad autónoma ha de tender a la elevación del nivel sociocultural de sus habitantes, que es mejora humana y que se ha de traducir en una educación para que los individuos sean libres y auténticos y ejerzan su ciudadanía, siendo partícipes en el gobierno de la misma, sin menoscabo de los derechos y libertades, para poder seguir siendo españoles y ciudadanos del mundo, por encima de los límites autonómicos que, aunque siempre amados, no deben reducir los horizontes y aspiraciones personales y profesionales.

    En democracia y con Autonomías no puede concebirse, en buena ley, el desinterés y la desgana respecto a la educación y al bien común, si siquiera so pretexto de que "no sirve para nada porque no nos hacen caso", o "nos sentimos impotentes" o de que "estamos desilusionados". Tenemos que educar a las futuras generaciones en la participación y colaboración con los demás y la mejor forma de educar sigue siendo la del ejemplo, la de la persona que con su entrega y nobleza de ideales se gana las voluntades en su hacer diario. Esto seguirá siendo así, a pesar de los avances de la técnica y es este el procedimiento por el que tenemos que inculcar todos esos conceptos y valores incluidos en las Áreas Transversales como justicia, bien común, ayuda, altruísmo, comprensión, tolerancia, respeto, solidaridad, convivencia pacífica, cooperación...

    De lo dicho hasta aquí, se desprenden fácilmente dos notas esenciales de la política autonómica: proximidad e independencia o autonomía; falta otra, igualmente importante, la diversidad. La Autonomía concedida posibilita y realza la idiosincrasia de las distintas realidades histórico-geográficas que, en su variedad, han conferido a nuestra patria una riqueza y atractivo poco comunes. Hemos de considerarla, pues, como enriquecedora en su pluralidad de modelos de mejora, así como en su adecuación a las peculiaridades de cada realidad. Eso sí, too ello dentro de una coherencia y cohesión nacional interna que es preciso procurar ya, desde este momento, en la seguridad de que se irá logrando.

    Pero a nadie se le oculta que las ventajas expuestas en relación con el funcionamiento de las Comunidades Autónomas, conllevan grandes riesgos que precisamente emanan y/o de agrandan en virtud de las tres notas a las que me referido:

    La proximidad debe propiciar un mutuo y fructífero entendimiento entre las Administraciones y los administrados, de forma que los intereses políticos recojan las aspiraciones legítimas de los ciudadanos.

    Corresponde a los Cuerpos técnicos la información y el asesoramiento específico a los Ejecutivos en beneficio, tanto de un conocimiento completo como de una actuación eficaz. Todo ello a través de una actitud abierta, participativa y dialogante, con la máxima objetividad, honestidad e independencia aunque, naturalmente, dentro de los límites del campo que a unos y otros les compete.

    Cuanto más estable sea la Administración y más objetiva y adecuada la distribución de puestos de trabajo en la misma, con independencia de los cambios que se produzcan en el Gobierno, mejor será su funcionamiento, en el entendimiento de que los funcionarios, al margen de sus ideas personales, son en la inmensa mayoría y en principio en su totalidad, conscientes de su misión de servicio a la sociedad y de su lealtad al poder democrático.

    De otra manera, la proximidad puede ser fuente de intereses bastardos y de presiones mucho más numerosas y fuertes que si se tratase de un Gobierno central.

    La autonomía o independencia ha de estar fundamentada siempre en el bien común y en el servicio leal a los intereses de la Comunidad Autónoma de que se trate.

    De no ser así, las Comunidades autónomas corren el peligro de convertirse en feudos para la consecución de otros intereses no democráticos, aún revestidos a veces, demogágicamente, de democracia. De ahí que importe tanto la formación personal, de modo que todos sepamos distinguir lo uno de lo otro.

    Por otra parte, la potenciación de cada una de las diecisiete Comunidades Autónomas debe redundar en beneficio de la supracomunidd española.

    Finalmente, la diversidad de nuestras Comunidades Autónomas no debe ser origen de injusticias, notorias dispersiones, diferencias profundas y agravios comparativos. Debe salvaguardarse la coherencia y unidad nacional a pesar de los caminos y medios plurales que se sigan o utilicen en cada caso, autónomamente.

    El Ministerio de Educación y las Administraciones deberían hacer posible que se promueve e incluso promover desde sus correspondientes ámbitos, la asistencia a foros comunes (cursillos, congresos, asambleas...) de profesionales de todas las C.C.A.A. para que, mediante el intercambio de experiencias, se produzca el enriquecimiento y aproximación general que todos deseamos. A ello debemos contribuir las Asociaciones y Sindicatos, también desde nuestra pluralidad, aunando posturas y esfuerzos en una cooperación eficaz para la mejora de la educación y la defensa de los intereses democráticos y profesionales.

    Asimismo, deseamos y esperamos que la Conferencia de Consejeros de Educación, en su funcionamiento, sea un modelo de apertura, entendimiento y colaboración interautonómica que haga posible ver unidad dentro de la pluralidad.

    Creo igualmente, que dada la importante misión que parece ha de tener este órgano, es preciso trasciendan sus actuaciones y acuerdos.

    Para terminar y como conclusión, diré que podrá parecer utópico lograr un buen funcionamiento de las C.C.A.A. mediante una concienciación democrática, pero estoy convencida de que será el único procedimiento eficaz y duradero, a la par qu el más coherente con nuestro sistema político y con el campo educativo.

    Concepción Lobera. Presidenta de usite.info.


| Página principal | Artículos de educación | Arriba | Anterior | Siguiente |