La oposición a Inspección del 82

LA OPOSICIÓN A INSPECCIÓN DEL 82: FIN DE UN PROCESO

    La Inspección de Enseñanza Primaria (I.E.P.), históricamente, y por imperativo social y cultural, fue la primera de la Inspecciones. Nació en 1838 para algunos, y en 1849 para otros. Y así tenía que ser porque la España de entonces, muy distinta de la de ahora, de 15.000.000 de habitantes, eran analfabetos un 75 %, 2.500.000 jornaleros del campo y 260.000 "pobres de solemnidad". En esta situación, lo que había que dinamizar era la primera enseñanza, que fue la educación básica del siglo XIX y mitad del XX. Lo urgente era alfabetizar a más de diez millones de españoles, y para eso era necesaria una I.E.P., que desde un principio se nutrió de figuras educativas de prestigio, un prestigio solamente eclipsado en la actualidad, a la par que todo el Sistema Educativo. Hoy, teniendo mucho más nivel que antaño, según criterios mayoritarios deja que desear, porque la calidad educativa no es un concepto absoluto, está en función de la cultura de su tiempo. Pero por mucho que decline un prestigio, las experiencias que vive un inspector son privilegiadas. Y no digamos las de una promoción. ¡Qué gran exposición podría montarse con las fotografías, documentos y recuerdos de sus componentes!.

    Y esa situación tercermundista del siglo pasado se mantuvo con pocos cambios significativos. Hay fotos de escuelas rurales de los 60, parecidas a las que se ven en países africanos subdesarrollados. Solo empezó a cambiar a partir de la década de los 60, la del 600 y del desarrollo, que puso al país en condiciones para que se promulgara la Ley General de Educación (L.G.E.), que implantó una Educación General Básica (E.G.B.), de ocho años de estudio, entre los seis y trece años de edad, basada en niveles educativos, etapas, ciclos y modalidades. La Enseñanza Primaria se transformó en E.G.B. aumentando dos años de estudio, para que en la década de los noventa, en un proceso de aceleración histórica, la L.O.G.S.E. implantara la Educación Secundaria Obligatoria hasta los dieciséis años. A medida que la cultura de un país aumenta, se exige mayor educación básica para todos.

    En este artículo, me voy a referir a la Oposición libre, al Cuerpo de Inspectores de Educación Básica del Estado, a la que tengo el honor de pertenecer, única convocada con esta denominación, por Orden ministerial 11-12-80, cuyo proceso duró dos años, y que este año, se cumplen cuatro lustros. Para la Historia de la Educación de este país, dicha promoción tiene la singularidad de ser la única que se convocó con ese epígrafe (las anteriores eran de Enseñanza Primaria) , y ser la última oposición libre de ámbito nacional. Para la Historia Educativa de España, significa el fin de un procedimiento de selección, en el que cabría hacer tres grupos: oposición libre (el que nos ocupa), concurso-oposición y concurso de méritos.

Los inspectores de primera enseñanza a principios del siglo XIX.

    Y para buscar sus antecedentes, hay que remontarse a principios del siglo XIX, momento en que pese al analfabetismo del país, el hacerse inspector supuso desde la creación del Cuerpo, tener que superar una oposición llena de dificultades.

    Un Real Decreto de 1910 señalaba en su art. 18 que en el Cuerpo de Inspectores de Primera Enseñanza se ingresará por la categoría de Inspector auxiliar o de zona, y mediante oposición. Los ejercicios de oposición se verificarán en Madrid, y serán de tres, en la forma siguiente: Un primer ejercicio escrito, que consistirá en redactar un informe sobre un caso práctico de legislación escolar y otro sobre un punto de Pedagogía y Organización escolar. Estos ejercicios se practicarán simultáneamente por todos los opositores en presencia del Tribunal, sobre temas sacados a la suerte e iguales para todos los aspirantes.

    El segundo ejercicio práctico: visita de inspección a una Escuela pública o privada, abarcando todos los extremos referentes a personal, material y organización, y redactando después un informe sobre ello, y un tercer Ejercicio oral, consistente en contestar verbalmente a un tema sobre Psicología pedagógica, Organización escolar y Didáctica, y traducción correcta del francés sin Diccionario ni preparación.

    Después del ejercicio práctico se hacía una calificación de los aspirantes en aprobados y no aprobados; éstos no podrán pasar al oral. Terminado este último, se procederá a la votación definitiva por orden de méritos.

    Como se desprende de lo anterior, no lo tenían fácil los que querían ser Inspectores de Primera Enseñanza a principios del siglo pasado. La estructura básica de este procedimiento de selección, adaptado al avance de la normativa (de la Ley Moyano a la L.G.E.) y de las Ciencias de la Educación, es el que estuvo vigente durante más de siglo y medio, para finalizar en la oposición del 82.

De la Inspección de Enseñanza Primaria a la Inspección de Educación Básica del Estado

    Tras la Guerra Civil, el escalafón integraba las promociones siguientes: la del 47, 50, 55, 60 , 61, 63, 65, 66, 67, 68, 74, 77. En 1975 moría Franco, en el 76, el Rey eligió a Suárez para cambiar el régimen y en el 77, Suárez gana las primeras elecciones libres celebradas en España tras el franquismo.

    En el 78 los españoles aprobaron la Constitución y España vivió la apoteosis del destape, en el 79, Felipe González, con una audaz maniobra, logra que el PSOE suavice su marxismo, en el 81 un golpe militar está a punto de acabar con la democracia en España, el 23 de febrero. Pese a todas estas vicisitudes, en 1978 se promulga la Constitución, en donde se señalan los principios de publicidad, mérito y capacidad en la selección de funcionarios. Desde entonces, tres oposiciones se celebraron de ámbito estatal, la del 79, 80 y la última la de 1982, con número de temas crecientes (en 1971, 158 temas, en 1980, 220 temas).

    Las quince últimas promociones constituían una plantilla de 581 inspectores, con números de registro personal (A14EC) del 160 al 876, con 136 ausencias (por exilios y muertes de la Guerra Civil), que el paso del tiempo va aumentando por las jubilaciones, fallecimientos o cambio de actividad.

    Consecuente con el proceso de la transición de la enseñaza primaria a la educación básica descrito, un Real Decreto de mayo del 80, firmado por el Rey, y José Manuel Otero Novas, a propuesta del Ministro de Educación, con la aprobación de la Presidencia del Gobierno y previa deliberación del Consejo de Ministros, dispuso que los cuerpos de Inspectores Profesionales de Enseñanza Primaria y de Inspectores Numerarios de Enseñanza Media del Estado, pasarán a denominarse, respectivamente, Cuerpo de Inspectores de Educación Básica del Estado y Cuerpo de Inspectores de Bachillerato del Estado, "objetivo que se alcanzará igualmente en su día, en el ámbito de la Formación Profesional, con la creación del Cuerpo de Inspectores Técnicos de Formación Profesional". Y un mes después se promulgó la L.O.E.C.E.

La convocatoria.

    La oposición se convocó por Orden de 11 de diciembre de 1980 (modificada por la de 28 de julio de 1981), estando la UCD de Suárez en el Gobierno y Otero Novas como Ministro de Educación. Y en esos casi dos años que duró la oposición se sucedieron tres ministros de Educación (el citado, Díaz Ambrona y Mayor Zaragoza), el 23 F y el nuevo Gobierno de Calvo Sotelo. Hasta la Orden de 30 de julio de 1982 no nos nombraron funcionarios, a los 18 opositores que aprobamos unos meses antes del primer Gobierno socialista.

    Se convocaron dieciocho plazas aunque en las distintas sedes había más de setenta vacantes, pero con la paradoja de que mientras en Madrid había nueve inspectores adscritos pertenecientes a otras provincias, en Vizcaya (de la que no sacaron plazas al concurso) de una plantilla de 15 inspectores, sólo había una inspectora de oposición. Era un indicador de los problemas del País Vasco, que presagiaban difícil solución.

    En una oposición, para entender su dinámica, hay que considerar diversos aspectos: requisitos previos, la convocatoria y los opositores, el tribunal, el temario y los ejercicios, los aprobados y los destinos.

    Las dieciocho plazas eran para los siguientes destinos: dos para Baleares: Comarcal de Ibiza y Comarcal de Mahón ; una para Lugo; una para Navarra; una para Oviedo; una para Las Palmas, una para Pontevedra (Comarcal Vigo); una para Santa Cruz de Tenerife; una para Teruel; seis para Barcelona y dos para Gerona.

    Los aspirantes inscritos fueron 619, a los que se les exigía ser licenciados en cualquier Facultad universitaria o poseedores del título de Ingeniero o Arquitecto expedido por cualquier Escuela técnica superior, con un curso de especialización técnico-pedagógico previo, si no tenían titulación que lo excluyera, y haber prestado servicios docentes en un centro, día a día, durante el tiempo mínimo de dos años.

El tribunal .

    La composición del Tribunal es un asunto clave para un opositor responsable, porque son los que van a valorar su esfuerzo. En este caso estaba constituido por un catedrático y cincos inspectores.

    El catedrático de Universidad fue don Ricardo Marín lbáñez, autor de diversos libros, tales como, 'Principios de Educación Contemporánea', 'Valores, objetivos y actitudes en la Educación', 'Interdisciplinariedad y enseñanza en equipo', 'Teoría de los valores', etc. Antes de su fallecimiento presidió diversas oposiciones.

    Y los siguientes inspectores: Don Bartolemé Rotger Armengal, a propuesta del Consejo Nacional de Educación, inspector con destino en Baleares, cuyo libro más nombrado es el 'Proceso programador en la Enseñanza', y con diversos cargos en la Administración de esa Comunidad.

    Don José Carlos Gómez García, de designación automática por el segundo tercio de la relación de funcionarios del Cuerpo, Subdelegado en Madrid.

    Don Antonio Muñoz Sedano, por el tercero de los tercios de la relación de funcionarios del Cuerpo, inspector de Madrid, que con posterioridad dejó la Inspección para incorporarse a la Universidad, desde la que hizo diversas publicaciones, y con interés especial, en aquellos años, en la Educación Compensatoria y la Educación en países socialistas.

    Doña Concepción Roca Baró, a propuesta del Departamento de Enseñanza de la Generalidad de Cataluña, inspectora de Barcelona, catalanaparlante e interesada en el enfoque multicultural del currículo, las Matemáticas, y por la Educación Compensatoria. Especialista en Preescolar y con diversas publicaciones para niños.

    Eran personas de prestigio en el mundo educativo, cuyos currículos daban garantías de objetividad en la selección. En cuatro pruebas tenían que hacer una gran criba, por lo que obtener con ellos, en la escala de 0 a 10, más de un 6, era todo un éxito.

Los ejercicios de la oposición.

    A la oposición libre se la suele acompañar con los calificativos de pura y dura. Es como una carrera de obstáculos, en la que los opositores con unas exigencias previas, salen de un mismo lugar, y los méritos (220 temas y ejercicios imprevistos puestos por el Tribunal, que tenían como eje central la L.G.E., hoy derogada) hay que demostrarlos sin certificaciones de hechos pasados. Para el Tribunal sólo cuenta lo que ve y oye en el momento del examen, sin condicionamientos posteriores.

    Los 220 temas se distribuían así: 49 de Pedagogía, 36 de Bio-psicología del niño y del adolescente, 38 de Didáctica general, 27 de Didáctica especial, 33 de Legislación y 37 de Administración y organización escolar.

    La oposición tuvo cuatro ejercicios eliminatorios. El primero, exponer por escrito un tema del cuestionario ("Psicología del superdotado: tratamiento educativo"). El segundo ejercicio consistía en la exposición oral durante una hora de cuatro temas, que como ejemplificación de la dinámica de la oposición, supongamos que tras el correspondiente sorteo, a un opositor le han correspondido exponer estos temas: La Pedagogía como Ciencia; El método del conocimiento pedagógico; La Psicología experimental, posibilidades y limitaciones del método experimental; Finalidad, contenido, metodología y material didáctico en la enseñanza de la Geografia, determinación y ordenación del contenido geográfico, y Organismos internacionales relacionados con la Educación. BIE, UNESCO, OCDE, Consejo de Europa, OMEP, OEI, participación española en estos organismos. En una hora, el opositor tenía que demostrar su dominio, en un momento en el que el Tribunal lo aprovechaba para estudiar sus características personales.

    El tercer ejercicio, "la encerrona", consistió en desarrollar el siguiente tema "Análisis crítico comparativo entre los programas renovados y las orientaciones pedagógicas para la EGB de 1970 y 1971 ". A lo que le siguió un examen práctico sobre una situación conflictiva originada en un Centro Público de 24 unidades respecto a la actuación profesional de un propietario definitivo.

    El componente memorístico de los temas, se trataba de contrarrestar con la redacción de un tema libre propuesto por el Tribunal, y la resolución de un caso práctico. Y una traducción de inglés.

Los aprobados .

    A los dieciocho aprobados se nos reconocía "generalistas" de la Educación Básica del Estado español. La mayoría nacimos en la década de los cuarenta, lo que supone unos treinta años de vida profesional. Aunque se produjo un fallecimiento prematuro, el de Mª Carmen Enriqueta Molino Romero (D.E.P), tras intentar poco antes, entrar en la plantilla de Madrid-capital, al igual que otros colegas, sin éxito.

    En lo que he podido tratar a los colegas de la promoción, me parece observar en el colectivo amor a la Educación, inquietud y afán de superación, pertenencia a clases sociales medias, y tener un historial académico brillante. Son : Ángel Lucas Bernardos Sanz, Juan Martorell Trobat, Mª Teresa García Plaza, José Manuel García García, Delfín García González, Maximino García Rubio, Manuel Velázquez García, José Antonio Sánchez Fernández, Martí Teixidó i Planas, Mª Carmen Enriqueta Molino Romero (D.E.P.), Blanca Rosa Rodríguez Díez, Juan Martín Gómez, Josefina Fuentes Gómez, Juan José León Molina, Julián Fuentes Cañas, Mariano Jabonero García, Arturo Ramo García y el que suscribe.

    Pocos, obtuvieron cargos políticos, algunos fueron Inspectores Jefes, hay quien está vinculado a la Universidad, los hay que han publicado libros, y la mayoría a "pie de obra" trabajando por la Educación de este país.

    A algunos, desde que terminó la oposición, no los he vuelto a ver. La escasa comunicación entre los inspectores de las distintas Autonomías, sólo se evita con algún simposio, o congreso de ámbito nacional, que organizan los sindicatos, asociaciones de inspectores y la Administración. Son los momentos para recordar tiempos pasados.

    No hay sistema de selección perfecto. En otro artículo me referí a la polémica de las oposiciones. Pero ahora que se habla de la cultura del esfuerzo, como pieza indispensable en la formación personal e integral de los jóvenes, la que obliga a desarrollar hábitos de autodisciplina para resolver los problemas que inevitablemente esperan en el futuro personal y profesional, creo que la oposición libre para selección de inspectores, respondía a ese propósito.

Ricardo GUTIÉRREZ BALLARÍN. Inspector de Educación


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