El español en el mundo. Población hispana

El español en el mundo
Población hispana de Estados Unidos

 

 

 



1. Poblaciones general y de origen hispano residente en Estados Unidos: número de miembros, raza y estructura demográfica: Datos generales

El censo del año 2000 ha puesto de evidencia la imprecisión con la que se estimó el volumen de la población de Estados Unidos a través de las proyecciones que se han venido haciendo de los datos recogidos en el censo de 1990; imprecisión que ha sido especialmente significativa al predecir el crecimiento de dos minorías: la hispana y la asiática.

Si se considera el grado de representación que una y otra minoría tienen en el conjunto de la población de Estados Unidos, la significación del aumento del número de hispanos es mucho más relevante que el experimentado por los ciudadanos de origen asiático: en conjunto estos últimos constituyen un 3,6 por ciento de la población total10, mientras que el porcentaje de hispanos es de un 12,5 por ciento, pasando a ser en el año 2000 la minoría mayoritaria11, superior en número a los negros no hispanos , que son un 12 por ciento de todos los residentes en Estados Unidos.

 


La estructura racial general de la población norteamericana, y dentro de ella la posición de la minoría hispana, ha sufrido profundos cambios, de entre los cuales los más significativos son:

• la disminución de la representación de los «blancos» y especialmente de los «blancos no hispanos»,

• el estancamiento, en términos relativos, de la minoría negra,

• el significativo crecimiento, en términos relativos, del grupo de ciudadanos de origen asiático,

• el fuerte crecimiento de la minoría hispana, tanto en términos relativos (en torno a un 60 por ciento), como absolutos (pasando de 22,4 millones a 35,3 millones).

Gráficamente se percibe con mucha claridad el mosaico racial de Estados Unidos en el inicio del milenio .

Para describir la estructura demográfica por edades —que aporta información muy relevante respecto de las proyecciones que se hagan de la población— se utilizan estimaciones hechas a partir de los datos del censo de 1990, cuyo valor predictivo es muy limitado, especialmente cuando prevé la situación de la población hispana en el año 2000, por lo que los datos que se recogen a continuación han de interpretarse con ciertas cautelas.

 


Valores totales y por grupos de edad de la población norteamericana en el año 2000 .

Pirámide de edades:

Como puede apreciarse  la composición demográfica de la población hispana muestra un potencial de crecimiento muy acusado (cuenta con una amplia base) mientras que la de la población blanca no hispana es característica de una población que tiende al envejecimiento, con una situación excepcional para las cohortes que cuentan en el 2000 entre cuarenta y cincuenta años de edad, cuyo progresivo envejecimiento distorsionará en los tres próximos decenios la forma «piramidal» de la distribución por edades de los norteamericanos «blancos no hispanos», al mismo tiempo que incrementará la representación de los hispanos en el mosaico racial de Estados Unidos (la población «negra no hispana» muestra también una tendencia similar a la de los blancos hispanos y las personas de origen asiático si bien tienen una tasa de crecimiento elevada no constituyen en términos absolutos una minoría relevante, salvo en determinadas áreas urbanas).

Se subraya nuevamente el dato de que de acuerdo con la información que aporta el censo del año 2000, la población de origen hispano de Estados Unidos se constituye ya en la primera minoría de este país, sustituyendo en este puesto a la tradicionalmente minoría mayoritaria formada por la población negra, con una manifiesta tendencia a ampliar la distancia que le separa de esta última y de acercarse progresivamente al grupo mayoritario identificado en los censos de Estados Unidos como «blanco no hispano».

Este hecho cobra un significado todavía mayor si cabe al constatar que la población de habla española residente en Estados Unidos se ubica en los Estados con mayor peso político, económico y cultural del país y, dentro de estos, en las grandes ciudades.


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2. Distribución geográfica de la población hispana en Estados Unidos

Distribución en los cinco estados con mayor porcentaje relativo de hispanos12 y votos electorales que corresponde a cada estado:

En términos relativos, el peso demográfico y político (electoral) de la población hispana es importante.

 


Distribución por condados con mayor peso demográfico hispano13:

La concentración de población hispana en los estados, condados y ciudades de mayor peso político, demográfico y económico  no solo acentúa las posibilidades de «vivir en español» en Estados Unidos, sino que impulsa la presencia de este idioma en los medios de comunicación (prensa, radio y televisión), ya que permite su difusión en áreas concretas; en los servicios (administrativos, médicos, judiciales, etc ), a fin de atender a importantes contingentes de personas que se sienten más protegidas si se les habla en su lengua materna; en la actividad económica (propaganda, información al público, productos en el mercado, etc.), debido a la capacidad de compra de que goza una cuantiosa población concentrada en un espacio delimitado, etc. Todas estas circunstancias contribuyen a mantener el español como una lengua viva en la población hispana y acentúa el interés que tienen por aprenderla aquellos para los que no es su lengua materna.

 


Distribución por áreas geográficas y estados:

a) Northeast

Esta región está constituida por un conjunto de estados de características (tamaño, número total de habitantes, heterogeneidad racial, densidad urbana, etc.) muy diferentes, coincidiendo en que gozan de un alto nivel de desarrollo, aunque esté distribuido con fuertes diferencias zonales. Cuenta con tres grandes áreas metropolitanas fuertemente pobladas: Nueva York, Filadelfia y Boston.

En el Northeast, la presencia de la población hispana se concentra en los estados de mayor importancia demográfica, económica y cultural (Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts), y en cada uno de los Estados se localiza en las grandes áreas urbanas, lo que pondera positivamente su peso como minoría en esta región de Estados Unidos. El mapa de Nueva York, territorio en el que destaca la presencia de población hispana en la ciudad de Nueva York, en el que se incluye la densidad de población hispana por condados, y la tabla con los porcentajes de población hispana en las diez ciudades más importantes de esta región reflejan con claridad este hecho14.

Se aprecia la complejidad racial de Nueva York, así como el importante porcentaje de hispanos que vive en la gran manzana. (Se recuerda que los hispanos pueden ser de cualquier raza, por lo que se representa formando parte de las categorías correspondientes a cada raza y separadamente como categoría única; en la categoría «otros» se contabilizan los que en los impresos censales constan como perteneciendo a más de una raza).

 


b) Midwest

Forman el Midwest de Estados Unidos los estados (Ohio, Indiana, Illinois, Michigan, Wisconsin, Minnesota, Iowa, Misuri, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Nebraska y Kansas,  de entre los cuales tiene especial interés, desde la perspectiva de la presencia hispana, Illinois y, dentro de este estado, Chicago y los condados que constituyen su entorno, aunque también en otros territorios se constata la creciente presencia de ciudadanos provenientes de México y otros países de América Central y del Sur (Indiana, por «rebosamiento» de Illinois y crecimiento de algunas de sus ciudades o Nebraska, por ejemplo).

La localización de los hispanos en el «Gran Chicago» (Illinois) y en las ciudades más populosas del Midwest se aprecia perfectamente en los siguientes datos:

• Illinois 

• Ciudades más representativas de la región (porcentaje de población hispana) 

 


c) South

El South de Estados Unidos incluye territorios muy diversos demográfica, étnica e históricamente, de ahí que sea frecuente el estructurarlo en tres regiones:

South Atlantic, formada por los estados de Delaware, Maryland, Virginia, Virginia Occidental, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia y Florida;

East South Central, que incluye los estados de Kentucky, Tennessee, Alabama y Misisipí;

West South Central, que abarca los territorios de Arkansas, Luisiana, Oklahoma y Texas.

Con la finalidad de hacer que los datos que se estudian en este epígrafe tengan una interpretación que no sea perturbada por la peculiaridad que presentan, incluso con esta subdivisión, algunos estados —en concreto Texas y Florida—, se presenta la información en estos apartados:

1. South Atlantic, sin Florida

2. Florida

3. East South Central

4. West South Central, sin Texas

5. Texas

 


1. South Atlantic, sin Florida

En la fachada atlántica de Estados Unidos, tienen una gran cohesión los estados que constituyen el entorno económico y demográfico de Washington, D.C.; todos ellos, bajo el impulso que nace de la cercanía a la capital federal y de ciudades como Nueva York o Filadelfia, gozan de un fuerte desarrollo catalizado por los servicios, el e-comerce y las industrias de nuevas tecnologías.

Una parte del territorio que enmarca el Distrito de Columbia sirve de dormitorio tanto a una población de clases media y alta como a un creciente número de emigrantes, entre los que están muy representados los hispanos y asiáticos. Al mismo tiempo, la capital se estanca demográficamente y mantiene su tradicional saturación de habitantes de raza negra, si bien con una tendencia a la baja claramente marcada, mientras que crece de forma significativa el número de ciudadanos procedentes de países de habla española.

La evolución de la población de Washington, D.C. en estos últimos diez años (1990-2000) es notoriamente regresiva, tendencia que contrasta con la vitalidad del anillo humano que enmarca a la capital de Estados Unidos.

De la dinámica demográfica de esta importante parte de los estados de Virginia y Maryland, pueden ser significativos los datos relativos a cinco condados con diferencias notorias en la composición de su población (Montgomery, Howard, Fairfax, Arlington y Prince George’s), todos ellos sometidos a intenso crecimiento en parte debido a la inmigración y que muestran, además, la pujanza del grupo hispano en este importante y emblemático territorio.

Los 1 514 329 habitantes de origen hispano que, formando parte de los 35 213 307 de personas que pueblan los estados de Delaware, Maryland, Virginia, Virginia Occidental, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia, han experimentado un incremento importante desde el año 1990, se distribuyen en esta fachada atlántica de Estados Unidos según la siguiente pauta.

De entre los estados que forman el South Atlantic, además de los que forman el anillo que rodea a Washington, D.C., tienen gran importancia, desde la perspectiva del «peso» demográfico del grupo hispano, Carolina del Norte (en donde residen 378 963 habitantes, habiendo pasado de tener una representación en la población general de un 1,2 por ciento en 1990 a casi un 5 por ciento en el año 2000) y, sobre todo, Georgia, que es el que cuenta con mayor número de habitantes (8 186 453) y que al mismo tiempo acoge a 435 227 hispanos.

La distribución de la población hispana en Georgia, al igual que en los restantes estados de esta región, se concentra en los grandes núcleos urbanos (Atlanta15, Baltimore, Charlote o Virginia Beach).

 


2. Florida

Aunque el estado de Florida forma parte a todos los efectos del South Atlantic de Estados Unidos, debido a la tradición hispana de algunos de sus territorios (Tampa o San Agustín, por ejemplo) y al elevado número de inmigrantes procedentes de países de habla española (especialmente de Cuba) que se ha asentado en algunas partes de su territorio (condado de Dade/Miami), merece ser considerado otorgándole cierta sustantividad.

Con una población de 15 982 378 habitantes, de los cuales son hispanos 2 682 715 (16,8 por ciento), y unas fuertes tasas de crecimiento demográfico y económico16, en Florida se produce la siguiente evolución en su perfil demográfico entre los años 1990 y 2000.

La tasa de crecimiento de los distintos grupos raciales y de los hispanos ha sido en el pasado decenio la siguiente17 .

Los niveles de representación en la población general de cada grupo en los años 1990 y 2000 han sido los siguientes.

 


El condado de Dade, y la ciudad de Miami, constituyen un caso especial a la hora de describir la presencia hispana en Estados Unidos en general, y en Florida en particular, tanto por su fuerte densidad como por: 1) el país, Cuba, del que mayoritariamente proceden ; 2) las razones por las que emigraron a Estados Unidos (el abandono de Cuba por motivos políticos para los que son originarios de esta isla); 3) el alto grado de «lealtad lingüística» que le es propio; 4) el excelente nivel de inserción que han alcanzado en la sociedad norteamericana, y 5) la notoria influencia política y económica que ejercen.

Además del efecto diferencial que tiene en su origen las circunstancias que han provocado el éxodo de miles de cubanos desde su país hacia el sur de Florida, las peculiaridades de los asentamientos de este singular grupo de hispanos en Estados Unidos tienen mucho que ver con su elevado número en relación con la población general18, lo que ha convertido a la pujante ciudad de Miami en la población más hispana de Estados Unidos:

• Condado de Dade 

• Ciudad de Miami 

El grado de saturación de población hispana que se produce tanto en Dade como en Miami es muy alto: son hispanos un 57,32 por ciento de los habitantes del condado de Dade y un 65,76 por ciento de los que residen en la ciudad de Miami 

El peso de la población hispana en otras ciudades de Florida (se incluye Miami) es el siguiente 19.

En el conjunto del estado, la distribución geográfica sitúa a los hispanos en el sur y centro del territorio.

 


3. East South Central

Esta región está constituida por estados que forman parte del llamado Deep South, y en ella la proporción de población negra sigue siendo al día de hoy muy alta, aun cuando la «marea» hispana empieza a dejarse sentir, aunque no con la misma fuerza que en los restantes territorios del East.

Tennessee y su capital, Nashville, son los núcleos en los que el número de hispanos empieza a tener trascendencia, tanto en términos absolutos como relativos, aunque las tasas de crecimiento hayan sido significativamente altas en todos los estados del East South Central .

 


4. West South Central, sin Texas

Con la excepción de la ciudad de Oklahoma, en el estado de su mismo nombre, en Arkansas, Oklahoma y Luisiana se han constituido asentamientos hispanos de escasa entidad, aunque, como en el caso del East South Central (sin Florida), la tasa de crecimiento haya sido importante en los últimos diez años, salvo quizá en Luisiana .

El curso migratorio (año 2000) sigue la tendencia general de concentrarse en grandes áreas urbanas.

 


5. Texas

Este estado de 20 851 820 habitantes, el de mayor extensión del país, con una enorme riqueza ganadera y petrolífera, y que cuenta además con una poderosa industria en la que las nuevas tecnologías ocupan un lugar importantísimo, acoge, junto con California, el mayor número de hispanos (6 669 666) de Estados Unidos.

La composición de la población tejana, como la del conjunto de Estados Unidos, es crecientemente multirracial, con una pérdida progresiva de peso demográfico por parte de la mayoría blanca no hispana y un significativo avance de las minorías (excepto la negra, que pasa de ser un 11,6 por ciento a un 11,3 por ciento de la población), de entre las que la hispana ya representa en torno a un tercio de la población general en el año 2000.

Dada la extensión de Texas (aproximadamente 1,5 veces la de España), y el número de hispanos que residen en este estado, su presencia se detecta en prácticamente todo el territorio, aun cuando su densidad aumenta en el sur y en las ciudades con más habitantes.

 


d) West Mountain

Forman esta región ocho estados (Montana, Idaho, Wyoming, Utah, Colorado, Nevada, Arizona y Nuevo México) cuyo agrupamiento no halla otro fundamento que el geográfico: están situados al Oeste y, de una u otra forma, su territorio se accidenta, bien es verdad que de forma muy diferente, con ese gran eje que forma Sierra Nevada. Esta coincidencia se acompaña de diferencias notables, tanto paisajísticas (las áridas y en ocasiones desérticas zonas de Nuevo México, Nevada o Arizona contrastan con las grandes masas forestales y los espléndidos parques de Montana o Utah, por ejemplo) como humanas (la tradición hispana y española —que impregna determinadas áreas de Nuevo México, Colorado o Arizona— contrasta con la mormona de Utah o con el tipo de colonización que dio lugar a los estados de Montana o de Wyoming).

Esta heterogeneidad aconseja dividir —a los efectos de describir la situación actual y futura de la población hispana—, al West Mountain en dos partes:

• En la primera, en la que lo hispano es un elemento esencial desde mucho antes de su constitución como estados de Estados Unidos, se incluyen los estados de Arizona, Colorado, Nevada y Nuevo México.

• En la segunda, se agrupan estados (Montana, Idaho, Utah, Wyoming) que no tienen ese poso hispánico que caracteriza a una buena parte de la población que vive en los del primer grupo.

 


1. Estados con raíces hispanas del West Mountain

Viven en esta región 12 896 896 habitantes de los que casi tres millones (2 979 207) son de origen hispano, hallándose el mayor porcentaje de ciudadanos provenientes de países de habla española (México, especialmente), como cabría esperar, en Nuevo México, estado en el que la lengua española goza de reconocimiento constitucional.

Es interesante observar el cambio profundo que experimenta la estructura demográfica de estos estados respecto de la que caracteriza el South (sin Texas y, en parte, Florida): la representación de la raza negra disminuye de forma ostensible al mismo tiempo que aumentan las de los hispanos e indios americanos.

• Arizona

• Colorado

• Nevada 

• Nuevo México

Aunque con menos contundencia que en el caso de estados con un número menor de población hispana, también en esta región se detectan importantes concentraciones de este grupo cultural y lingüístico en las grandes ciudades y en determinadas áreas geoeconómicas

 


2. Otros estados del West Mountain

Se trata de cuatro estados con una densidad de población baja (el que cuenta con mayor número de habitantes, Utah, alcanza, en el censo del 2000, los 2 233 919 habitantes), en tres de los cuales la presencia de población hispana empieza a ser ya significativa, aunque en todos los casos está significativamente por debajo de la media del conjunto de la nación.

Utah, y su capital, Salt Lake City, además de otras ciudades de menor entidad de esta área geográfica, como Boise City, Nampa o Caldwell dan una idea de cuál es la estructura demográfica, desde la perspectiva de la población hispana, de esta región del West Mountain.

 


e) La región del Pacífico

En la costa este de Estados Unidos, la región del Pacífico, se localizan cinco estados, sin apenas otros nexos que el nombre del océano al que de formas bien diferentes se asoman: Washington y Oregón, de una parte; Hawaii, a varios miles de millas de la zona continental del país; Alaska, geográficamente más cercano a Canadá que a Estados Unidos, y California, el estado hispano por excelencia (junto con Nuevo México y Texas).

Dada la importancia que para el mundo hispano tiene California, se estudia la región del Pacífico agrupando sus territorios en dos regiones: la formada por Washington, Oregón, Hawaii y Alaska (la única razón para unir estos estados es la de separar su descripción de la de California) y California.

La región del Pacífico, sin California

Tal vez por su cercanía a California (caso de Oregón y Washington) o por la oferta de actividades laborales relacionadas con el turismo (caso de Hawaii), la presencia de hispanos en el Pacific es cada vez mayor, con tasas de crecimiento en dos de los estados (Oregón y Washington) muy altas, y cercanas a las que se producen en el conjunto del país .

Tanto desde la perspectiva del volumen de población hispana como de habitantes en general, el estado más significativo de esta región es Washington, cuya estructura económica, de la que son sectores punteros las nuevas tecnologías y la aeronáutica, es una de las más dinámicas del país. Las tres ciudades importantes (Honolulú-Hawaii, Portland-Oregón y Seattle-Washington) tienen, curiosamente, una densidad de población hispana que está por debajo del valor medio para el estado, aun cuando en ciudades pequeñas (es el caso, por ejemplo, de Yakima, núcleo urbano de 71 845 habitantes, de Washington, en el que los hispanos representan un 33,70 por ciento) es frecuente que la concentración sea mucho mayor .

 


• California

En California concurren múltiples circunstancias que la convierten en un territorio singular: es el más poblado de Estados Unidos y, por consiguiente, el que tiene un mayor peso político en el conjunto de la Unión, y al mismo tiempo es el de mayor riqueza, al contar con una estructura económica muy dinámica de la que son sectores destacados las nuevas tecnologías (radicado en el gran entorno de San Francisco), el cine (cuyo centro es la ciudad de Los Ángeles), la agricultura y el turismo.

Es, además, un estado multirracial, en el que los blancos no hispanos yo no alcanzan a representar un 50 por ciento de la población. De entre las minorías, la hispana es sin duda alguna la mayor y la más representativa, tanto por su situación actual como por razones históricas: el carácter hispano de California no solo es una realidad hoy debido al peso que la población que tiene esta condición ha alcanzado en todo el territorio, sino que es algo que está en la geografía (nombres como San Francisco, Los Ángeles, San José, San Diego, Sacramento, Santa Bárbara y tantos otros hablan constantemente de la procedencia de quienes fueron sus primeros colonizadores), así como en las costumbres y tradiciones de una buena parte de los californianos, y también en el habla a través de la que se expresan: el español.

De sus 33 871 648 habitantes (cuenta con más población que Canadá), casi once millones son hispanos (10 966 648), lo que convierte a este Estado en una de las primeras «naciones» en número de hablantes de español del mundo, dándose, además, la circunstancia de se trata de un grupo en clara expansión, ya que ha pasado en diez años de representar un cuarto de la población (en 1990) a constituir un tercio de los californianos, radicados en diez de las ciudades de mayor tono multirracial de Estados Unidos, en un territorio en el que ningún grupo alcanza a constituir un 50 por ciento de la población20, cuyos ciudadanos están representados en el Congreso Federal por 53 congresistas y en el que en el año 1979 casi un 80 por ciento de sus residentes eran «blancos no hispanos» (en la actualidad este grupo representa sólo un 46,7 por ciento de la población).

La composición, según el Censo del año 2000, de este impresionante mosaico de razas que es California es la siguiente.

Tan significativo como la distribución actual de grupos raciales es analizar el crecimiento que cada una de las etnias y grupos culturales (recuérdese que los hispanos no son una etnia sino que su identidad es de tipo lingüístico) ha experimentado en el último decenio.

La localización de la población hispana que vive en California repite, en buena medida, el sesgo que ya se ha constatado en otros estados, que lleva a que se localice en grandes ciudades y en determinadas áreas del territorio.

Grandes ciudades21.


 


3. Características sociales, culturales y económicas de la población hispana que reside en Estados Unidos

Aspectos generales

Los efectos que en la sociedad norteamericana está teniendo, y tendrá, la presencia de 35,3 millones de hispanos, y la de otras minorías, se conocerán en el medio y largo plazos, si bien no es difícil predecir que serán muy importantes y que estarán asociados no solo a este número, sino que serán función además, en primer lugar, tal como se ha señalado en los apartados anteriores, de su distribución en el conjunto de estados, condados y ciudades norteamericanas y, en segundo lugar, de variables que ponderan, positiva o negativamente, la contribución que cada hispano hará a tales efectos; variables que son precisamente el objeto de estudio de este punto.

Se describirá, en lo que sigue, cuál es la situación de los hispanos, como grupo, en la compleja sociedad americana, tomando como indicadores las variables «desarrollo educativo», «grado de pobreza/bienestar», «capacidad de compra» y «dominio de las lenguas inglesa y española», sabiendo que el que constituyan un 12,5 por ciento de la población, y que se prediga que antes de llegar a la mitad de este siglo serán un 25 por ciento del censo, es ya en sí mismo un fenómeno capaz de alterar profundamente las pautas de actuación de la sociedad de Estados Unidos. Si los individuos que componen esa minoría ya mayoritaria ascienden en la escala social, académica, económica y política su influencia será formidable, y lo será para el bien de la nación que los acoge, que se enriquecerá con los recursos intelectuales y la capacidad de trabajo de una población joven y emprendedora, y también surtirá efectos benéficos en los ciudadanos de países a los que les une el vínculo de un idioma cuya valoración recibirá un impulso decisivo si se consolida como un instrumento de comunicación habitual en Estados Unidos.

Aunque el estudio de la población hispana se ha hecho, en prácticamente todos los estados, utilizando los datos del censo del año 2000, en este caso, y lamentablemente, se tendrá que recurrir a las actualizaciones que se han venido haciendo por parte de la Oficina del Censo de Estados Unidos de los datos del censo de 1990, hecho que debe ser tenido muy en cuenta, ya que, tal como se ha indicado en diferentes partes de este estudio, tales actualizaciones han sido excesivamente conservadoras, en especial en cuanto a sus proyecciones del número de ciudadanos hispanos que residen en el país.

 


Nivel académico alcanzado por la población hispana

Varias son las circunstancias que explican, de una parte, el bajo nivel académico que en general han alcanzado los hispanos residentes en Estados Unidos, y justifican, de otra, la presunción de que en los próximos años esta situación de desventaja formativa cambiará radicalmente:

• Una parte de los ciudadanos de origen hispano ha llegado a Estados Unidos en edad avanzada, especialmente los que lo han hecho a través de la emigración, contando con un bagaje formativo muy limitado22.

• Los emigrantes, desde el momento que pisan tierra norteamericana, tienen como prioridad absoluta el encontrar un puesto de trabajo, quedando el plano formativo relegado y limitado a la adquisición de un dominio funcional de la lengua inglesa.

• Los hijos de los emigrantes de primera generación (los que no han nacido en Estados Unidos) han tenido, y siguen teniendo, puesto que se mantiene un intenso flujo de inmigrantes de primera generación, dificultades escolares asociadas a su deficiente dominio de la lengua inglesa y a la necesidad de incorporarse al sistema laboral de forma precoz para así contribuir a subvenir a las necesidades económicas de la familia.

• Los ingresos económicos de las familias hispanas han limitado sus posibilidades de mantener a sus hijos escolarizados en la educación superior, cuyos costos en Estados Unidos son muy altos, sin que