El P.E.C. y otros elementos a considerar como requisitos "sine
qua non" en cuanto a la Calidad de la Educación
Alberto Morales Guillén
Inspector de Educación.-Valencia
A priori: ¿Calidad de la Enseñanza o Calidad de la Educación?.
Prefiero la segunda acepción: hay más profundidad, pretensión y posibilidad.
Segunda pregunta: ¿Por qué se habla tanto de Calidad de la
Educación?. Es necesario mojarse, por lo que debo transcribir mis experiencias como
maestro e inspector de educación durante bastantes años, aderezada con la consulta de
datos, el estudio y el deseo de mejora de la situación. Estimo que, se habla tanto de
Calidad de la Educación, porque son muchos los sectores sociales insatisfechos con la
situación actual. Dicho en otras palabras: urge intervenir.
Algunos datos que justificarían un cambio en la educación obligatoria
en España: No se puede seguir soportando que más del 25% abandonen el sistema educativo
sin ninguna titulación, frente a un 7% en Alemania, el 11% de Dinamarca o el 13% de
Suecia (Fuente: Eurostat, 1.999). Además, sería más que interesante averiguar, cuántos
de los que obtienen la titulación de Graduado en Educación Secundaria superarían
determinadas pruebas de nivel básico relacionadas con el cálculo operacional, la
comprensión y síntesis de textos, la expresión oral o escrita, la materialización
correcta de las palabras, o el comportamiento de respeto a compañeros y mayores.
La opinión de los profesores avala la justificación de la
intervención. Según el Instituto IDEA, las causas del fracaso escolar se debe a: 80% a
la desmotivación de los alumnos; el 65% a la implantación del Sistema Educativo; el 56%
al diseño de la LOGSE.
Pero criticar está bien, pero no es suficiente sin aportar posibles
soluciones: ¿Cómo modificar rumbos o encontrar la polar en nuestras escuelas e
institutos?.
Recientemente escuchaba en una muy buena conferencia al catedrático
Ramón Pérez Juste durante una Jornada por la Calidad para los Centros Educativos
organizada por el Instituto Valenciano de Evaluación y Calidad Educativa (IVECE),
pronunciar las siguientes palabras: "La calidad de la Educación es cuestión de
metas, fines,...pongan todos los medios, infraestructura que deseen, si no hay fines
claramente definidos,... no hay nada; lo fundamental es formar la persona, cada persona...
para mí, el fin último es que los alumnos sean moralmente autónomos en todos sus
ámbitos, como son la familia, la sociedad, el colegio,.."
En una revista de un periódico de tirada nacional leía una frase de José
María Caballero, psicólogo clínico, que define el perfil de la mala educación de
esta manera: "A ojos del profesor, el niño "mal educado" es el que no
es capaz de asimilar correctamente las normas, se comporta con despotismo y arrogancia, se
muestra irrespetuoso con los demás y parece no aprender del castigo". Al final
del proceso, lo que se impone es la calidad que se asemeja a la madurez personal.
Es así que las metas, los fines, se establecen en el Proyecto
Educativo de Centro, y éste ha de ser el elemento integrador, dinamizador, primero y
orientador de toda acción en el centro, que toda comunidad educativa elabora, confía
y respeta. A partir de aquí, aplicado de forma rigurosa y correcta, todo sería
innecesario o secundario.
El título de mi colaboración habla de elementos "sine qua
non". La lista no es exhaustiva, y podríamos establecer además otros, no menos
importantes. Serían aquellos, que no satisfechos en el colegio, nos conducen, sin duda,
al incumplimiento de las metas del P.E.C. o lo que es parecido, que no igual, a un
decaimiento grave de la Calidad de la Educación. Veamos algunos:
1.-Es necesario desde ya, restablecer la autoridad profesional del
maestro o profesor. Ya está bien de ser frecuente la casuística de no poder impartir
las clases, porque aparezca el/los alumno/s indisciplinado/s, que ocasionan el que el
resto de alumnos se resientan en sus derechos. ¡Ya está bien!. Otro ejemplo. No se
debe cuestionar con tanta frecuencia, como ocurre, por determinadas personas o
instituciones, el quehacer diario o la acción puntual de los profesionales de la
educación. Ya va siendo hora de que se comience a hablar, ¡por el bien de los
alumnos!, de los derechos de los maestros y profesores y de las garantías de los mismos
para impartir la enseñanza de acuerdo a los principios establecidos en los proyectos
curriculares. Algunos, que creen entender de educación y sacan pecho y espalda, e
instrumentalizan los centros en pro de bienes particulares, deberían aprender que "...la
educación no es un camino fácil y llano... es una ruta con caídas a cada paso, abismos
al costado,...y una u otra cumbre ..." (Juan P. Ramos en "Los
límites de la educación").
2.-El segundo requisito "sine qua non", es la
necesidad de recuperar los llamados valores instrumentales: el esfuerzo, el trabajo
bien hecho, el respeto al compañero, la autoestima, la competitividad sana, la
responsabilidad del deber escolar, el saber trabajar en equipo o el estímulo por la
cultura general, entre otros. Si decimos instrumentales, es por su gran trascendencia y
conformación en la formación de la persona autónoma.
3.-Dedicación más intensa en las llamadas materias instrumentales.
El profesor se encuentra presionado por contenidos curriculares que no entiende de su
utilidad o servicio; se encuentra en muchos casos presionado para dar una enseñanza en la
cual no termina de creer; se encuentra con la responsabilidad de malgastar tiempo en
tareas no del todo rentables,... No hace falta seguir. Pero sí creo oportuno señalar
que: España según la OCDE entre 32 países y un índice de confianza del 95% en lectura
y comprensión lectora nos sitúa en un puesto entre el 17 y el 21; en comprensión y
resolución de problemas entre el 23 y el puesto 25; en conocimientos y cultura
científica entre los puestos 16 y 22. Algo o mucho habrá que hacer.
4.-Estimo que se debe cambiar la normativa relacionada con la
evaluación y la promoción de curso. No nos tiene que dar miedo la cultura de la
evaluación: se trata de diagnosticar, valorar y corregir. Es el método que lleva consigo
el modelo de mejora: a partir de la autoevaluación y/o evaluación externa y/o
evaluación interna. Sólamente tienen miedo a evaluarse los que no están seguros de lo
que hacen. Se ha comprobado que la promoción automática lleva consigo un deterioro de la
calidad. Además, se debe complementar con algunas evaluaciones externas al centro docente
a lo largo y final de la educación secundaria, que nos homologaría con Alemania (
Abitur), Francia ( Baccalauréat), Italia (Maduritá), Reino Unido ( A Level) ...Por ello,
dice Stephen Crowne del Departamento de Educación del Reino Unido. "nuestra
estrategia de mejora de la calidad se basa en elaborar exámenes nacionales a los alumnos
con edades de 7, 11, 14 y 16 años" O Jack Lang, Ministro de Educación
francés que ha anunciado que introducirá un exámen nacional a los catorce años que
deberán superar los alumnos para poder continuar la educación secundaria; los que no
superen esta prueba se integrarán en centros de formación profesional. Tampoco deben
mostrar reticencias o temores los centros a la evaluación externa, puesto que al fondo
aparecerá el deseo de cambio a mejor; además, la legislación actual, confía en la
Inspección de Educación, órgano técnico y experimentado en la Calidad, que es la
única institución que puede responder con profesionales para medir entre lo que se
denomina política educativa en las administraciones educativas, la escuela como
institución y la evaluación de la enseñanza.
5.-Comento sobre el último requisito: la dirección de los centros
públicos. Hay que posibilitar unos nuevos mecanismos para disponer de alicientes
que faciliten la labor directiva. El hecho de que en un 61% de los centros de Primaria y
el 64% de Secundaria, según INCE en resumen informativo nº 28, no presenten candidaturas
a dirección es un dato significativo. Quizá el modelo tendente hacia la
profesionalización, que nos homolagaría con la mayor parte de los países europeos, sea
la línea a seguir.
Todo esto cerraría un conjunto de medidas a reformar, no sé si la
nueva Ley de Calidad, recogerá algunas, que estarían muy en sintonía con las propuestas
de cómo entienden la Calidad de la Educación instituciones y expertos al caso. Así para
Edmons cinco son los elementos a considerar: atender prioritariamente las capacidades
básicas; evaluación y seguimiento constante de las tareas; clima relajado y
convivencial; inmersión dentro de una pedagogía del éxito y liderazgo asumido y eficaz.
Para la OCDE (1.991) la Calidad pasa por: saber trabajar en equipo; una dirección
eficaz; la estabilidad en el estamento docente; un currículum planificado cuidadosamente;
que los padres apoyen la tarea docente; la existencia de valores propios para el centro;
la racionalización del tiempo de aprendizaje, y un apoyo permanente por las autoridades
educativas.